La carta de Maduro: lo ab-zurdo, por Enrique Ramón Díaz

La carta de Maduro: lo ab-zurdo, por Enrique Ramón Díaz

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Un pensamiento absurdo sería fácilmente reconocible por lo injusto o perjudicial de sus actos; y como en cualquier revolución de izquierda (o zurda), termina siempre en miseria y dolor. Entonces, el problema no es pensar de forma ab-zurda sino la consecuencia de vivir así.

De ahí, la necesidad de no quedarse en la experiencia vivida ni mucho menos en aquel resentimiento que culpa a los demás del propio fracaso, y que los revolucionarios convierten en mecanismo de venganza; particularmente, contra quienes han logrado superarse por esfuerzo propio y no piensa igual que ellos.

De este modo se entiende el caso de aquellos «habladores sin provecho» que, hinchados de poder, maltratan por razones políticas y llegan a comprender lo humano cuando el maltrato se le revierte. Y, aun así, en términos cristianos es legítimo renacer o ver de otra forma la vida, pero, bajo una sinceridad espiritual en la que el corazón habla del respeto mutuo y del buen trato a los demás.

En este sentido, permítase decir que, en la conversión del camino del mal a la causa del bien hay ejemplo de personas muy destacadas; como Saulo de Tarso quien pasó de temido a ser adorado como San Pablo y venerado por sus cartas evangelizadoras, entre ellas........

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