León XIV, por Fernando Luis Egaña

León XIV, por Fernando Luis Egaña

En sus propias y repetidas palabras, la unidad de la Iglesia es una misión fundamental.

El papa León XIV es un hombre sereno que no parece perder la paciencia ante las dificultades y desafíos dentro y fuera de la Iglesia católica, en un mundo cruzado de conflictos.

Tiene un peso muy grande y fructífero encima: la labor y la memoria de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Cada uno con sus aspectos particulares, pero de gran fuerza en su conjunto. Calzar esos zapatos no debe ser nada fácil.

En sus propias y repetidas palabras, la unidad de la Iglesia es una misión fundamental. Muy bien que sea así. La unidad es necesaria para la eficacia de la evangelización.

El papa Prevost tiene un historial diverso y persistente al servicio de la Iglesia. Nacido y formado en EEUU, misionero y obispo en Perú, superior de los agustinos, cardenal y cabeza de dicasterio vaticano; su experiencia es un activo y un fundamento de su pontificado.

Anhelamos que tenga éxito en su ministerio papal. La humanidad está necesitada de un avivamiento de la fe. Cada uno de nosotros, pecadores, también.

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León XIII fue uno de los más importantes pontífices que se recuerdan y valoran. León XIV lo sabía perfectamente al ser elegido sucesor de Pedro. Tiene por delante un camino tan difícil como esperanzador. Sus logros lo serán de todo el mundo. El Padre de las Luces lo ilumine.

Fernando Luis Egaña es abogado (UCAB). Exministro de Información.

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