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¡Qué casualidad!, por Carlos M. Montenegro 

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13.10.2019

carlosmmontenegro22@gmail.com

Las primitivas culturas al menos desde el “homo sapiens” dieron paso como una de las primeras facetas sociales a la fraternidad humana expresada en forma de asociaciones iniciáticas, con fines diversos, en grupos fuertemente cohesionados por creencias en torno a símbolos supersticiosos o religiosos que buscando el mejoramiento del ser humano derivarían en hermandades masónicas.

Tratar de explicar la masonería es como entrar a un jardín con laberinto vegetal renacentista, pero es un asunto fascinante dada su valiosa participación en hechos que cambiaron radicalmente el curso de la historia.

A la Masonería o Francmasonería, cuyos miembros se autodenominan “Hijos de la Luz”, se la ha considerado tradicionalmente una sociedad secreta y el ingreso en ella requiere un rito de iniciación.

Se sabe que el origen de la masonería como tal, está estrechamente ligada a la historia de los gremios de arquitectos, constructores y albañiles (macóns en francés) de la Edad Media. Desde el siglo XIII, aquellos gremios eran algo similar a los actuales sindicatos, monopolizando la construcción de catedrales, iglesias y castillos que en aquel tiempo eran de los negocios más lucrativos, pues la Iglesia y la nobleza les encargaban aquellas formidables obras presumiblemente muy bien retribuidas. Se reunían en talleres o logias (loges en francés), donde llevaban a cabo sus juntas para proteger sus conocimientos de la de arquitectura, del gótico por ejemplo, preservándolos de otras gentes.

Según parece ya existían en la época romana, luego se adaptaron al cristianismo conservando reminiscencias paganas. Para guardar los secretos del oficio, lo ocultaban con esoterismos y ritos más o menos exóticos y hasta pintorescos. Los masones se declaran herederos de esas sociedades, cosa posible aún no del todo probada, lo que no es relevante; sí se sabe que la masonería actual, tras un breve periodo de formación a finales del siglo XVII se inició en Escocia e Inglaterra, ya con fuerza, durante el siglo XVIII, extrañamente por influencia y orientación de personas ajenas a la albañilería.

A finales del siglo XVI los gremios habían estado a punto de desaparecer tras la entrada del movimiento renacentista que los había sacado del mercado. Las fraternidades no solo ofrecían seguridad en el empleo sino un........

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