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El corazón que juzga: justicia y poder en la reconstrucción, por Alejandro Oropeza G.»

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08.08.2026

El corazón que juzga: justicia y poder en la reconstrucción, por Alejandro Oropeza G.»

«¿Quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan grande?» La Biblia, del Primer Libro del Rey. 1.Re:9.

En uno de los pasajes más reveladores del Libro de los Reyes, Salomón, recién investido como monarca, se hace una pregunta: ¿qué pedir cuando se tiene el poder? Yahvé le dice en un sueño: «Pídeme lo que crees que debo darte.» La respuesta del joven rey no es riqueza, ni longevidad, ni la derrota de sus enemigos. Es una petición radical y de alta estrategia política: «Concede a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal».

Este gesto encierra una lección de gobernanza de extraordinaria vigencia. En contextos de crisis institucional, la reconstrucción del espacio público no puede sustentarse en la revancha ni en la amnesia selectiva, sino en una arquitectura ética donde la justicia actúe como principio ordenador del poder y como eje de los acuerdos que legitiman al poder.

Ergo, no se trata de pasar la página, de olvidar; como si la historia y el tiempo no existiesen.

El relato bíblico es explícito: Dios concede a Salomón sabiduría, porque no ha pedido la vida de sus enemigos (venganza), sino capacidad para hacer justicia, discerniendo entre el bien y el mal. La distinción es clave. La venganza responde a una lógica emocional, inmediata y destructiva; la justicia, por el contrario, exige aquel discernimiento, institucionalidad y una visión de largo plazo.

Donde la venganza perpetúa el conflicto a través de la violencia, la justicia lo procesa, lo encuadra y lo transforma en argumento para la convivencia que debe surgir luego del conflicto.

En lo político, la diferencia no es retórica: es estructural. Las sociedades que han logrado transitar desde escenarios de fractura hacia órdenes más estables, lo han hecho........

© Tal Cual