La lista que no puede esperar
Hay una trampa silenciosa que acompaña la vida adulta. Nos convencemos de que algún día habrá más tiempo. Más dinero. Más salud. Más tranquilidad. Más libertad. Más adelante aprenderemos ese idioma, haremos ese viaje, escribiremos ese libro, llamaremos a ese amigo, cambiaremos de trabajo o empezaremos a vivir la vida que imaginamos.
Pero ‘más adelante’ es uno de los lugares más peligrosos donde podemos instalar nuestros sueños.
Vivimos proyectados hacia el futuro. Pensamos en las próximas vacaciones mientras estamos en el desayuno. En el siguiente cargo mientras ocupamos el actual. En el próximo fin de semana mientras atravesamos el martes. Nos volvemos expertos en planear la vida y aficionados a vivirla.
Juliana me contaba hace poco que tenía un sueño de vivir en 10 años en un lugar lleno de verde y adoptar muchos perritos. Soñaba con eso, aunque dedicaba casi todo su tiempo a trabajar y a “construir su carrera”. Ayer me llamó y me contó como se salvo por minutos de quedar debajo de los escombros en Cali. Me confesó que con esta segunda oportunidad no iba a abusar de su suerte.........
