“Valet

(voz fr.) m. Sirviente, criado, en especial el ayuda de cámara.”

“La austeridad no genera ni crecimiento ni confianza.“

Andrés Manuel y su no-primera dama lejos están de pertenecer a la nobleza, sin embargo disfrutan de los placeres que los reyes tienen. Viven en un palacio (vivienda construida y habitada por los virreyes de la Nueva España), tienen cocineros, bufones (entre ellos, Lord Molécula), servidumbre de todo tipo, empezando por la que les hace la limpieza y también valets quienes les visten.

Como si tener todos estas personas a su servicio no fuese suficientemente deleznable, se olvida que, además, a excepción del payaso que se aparece todos los días en el Salón Tesorería, los demás son integrantes del Ejército mexicano. Mucamas, cocineros, afanadores, meseros, jardineros, talacheros son soldados. Con diversos rangos y adscripciones, pero personas que juraron defender a la patria ante el ataque que pudiera provenir del extranjero. En otras palabras: llevar una vida castrense; no pasar a ser la servidumbre de un jefe de Estado y su pareja.

La austeridad republicana sale por la ventana; más bien ha sido barrida por las escaleras con el séquito que sirve a López Obrador y a su esposa. Raya en la decadencia cuando se sabe que tienen valets, ayudas de cámara, para vestirles y que son militares.

Hasta de cargarle el discurso a López Obrador en las mañaneras se encarga un militar. El jefe del Ejecutivo federal mucho cacareo —con fines populistas y de propaganda, como todo lo que él hace— la desaparición del Estado Mayor Presidencial. Pues bien, eso fue de nombre porque de facto tienen ahora mayores obligaciones: ser la servidumbre de AMLO.

El furor de lo hackeado al Ejército por los Guacamaya Leaks ha desaparecido. Pero vale la pena tener muy presente que el servicio con el que cuenta en Palacio Nacional el más austero de los presidentes no es mínimo y además lo ofrecen diligentemente los soldados del Ejército Mexicano.

Información que ante la continua fustigación de la 4T y del propio mandatario al INE y a su consejero presidente, Lorenzo Córdoba, por los supuestos exhorbitantes gastos del Instituto, la cabeza del Instituto Electoral nos ha recordado esa verdad de Perogrullo (¿o será de Guacamaya hackeadores?): “en el INE no tenemos militares que nos hagan la limpieza”.

Córdova intenta hacer consciente entre la ciudadanía que los salarios no solo se miden en cuestión del dinero en efectivo y prestaciones de ley que reciben los funcionarios. También incluye las comidas, los servicios y todos los bienes que reciben mientras ejercen el poder.

López Obrador presume que terminando su sexenio solo recibirá su pensión del ISSSTE y que él no tiene seguro de gastos médicos mayores. Pero el hecho real es que no lo necesita. Sabemos bien por los papeles del ejército hackeados por Guacamaya Leaks que, cuando AMLO se pone mal —así sea estando tan lejos como en su rancho “La Chingada”—, el Ejército le pone a su disposición un helicóptero y es atendido con lujo en el Hospital Militar.

Que no nos venga el presidente, entonces, que la atención que él recibe es la de cualquier trabajador del Estado vía el ISSSTE. Que no nos diga que es austero, cuando en Palacio Nacional tiene todo un séquito de servidores militares a su servicio. Desde afanadores que hacen el servicio doméstico de limpia hasta militares que le visten.

Que no se quejen del seguro de gastos médicos mayores que cubre a todos los trabajadores del INE y no solo a Lorenzo, como López Obrador quiere hacer creer a la gente que le sigue (el seguro institucional de GMM del INE es de 295 millones de pesos hasta el 2025, mientras que —por contraste— la Fiscalía General de la República adquirió un seguro de gastos médicos mayores de 350 millones de pesos y que también ampara a todos sus trabajadores, así como a 5,041 esposas o cónyuges y a 11,471 hijos lo que queda de este año y el próximo). Estas contrataciones dan una muy clara idea de que el ISSSTE no tiene la capacidad suficiente para poder atender digna y eficientemente a todos los trabajadores del gobierno federal (véanse diversas columnas en El Financiero de la periodista Lourdes Mendoza al respecto.)

La austeridad palatina en tiempos de la 4T equivale a un gasto de seis millones de pesos al mes en nóminas, consumo de energía eléctrica y agua para que Andrés Manuel pueda vivir en Palacio. Lo cual no incluye las remodelaciones realizadas para que él, su esposa y su hijo menor pudieran a vivir en un departamento de 300 m2 dentro del inmueble histórico.

Tampoco incluye las vallas que se han puesto rodeando Palacio Nacional para que nadie pueda acercarse. Lejos quedan los tiempos en que los mexicanos podíamos merodear por Palacio Nacional sin aspavientos.

Seamos francos, la austeridad es para los otros. Andrés Manuel vive como rey y en el colmo del cinismo utiliza a los soldados para que hagan las labores que podrían hacer personas especializados en ello.

Por ende, tiene razón Lorenzo Córdoba. El resto de los funcionarios públicos cobran su salario y algunos tienen la prestación de un seguro de gastos médicos mayores mientras son funcionarios (él mismo ya aclaró que terminando su periodo en el INE, pierde el seguro institucional de gastos médicos).

Lo que cobra Andrés Manuel en dinero y lo que goza en materia de servicios (comida, ropa, hospitalizaciones, etcétera), es MUCHO muy superior a lo que gana cualquier otro funcionario público.

Una bofetada de lujo para quienes votaron por él. Demasiado elitista para quien jura ser austero.

QOSHE - Los valets del monarca en Palacio Nacional - Verónica Malo Guzmán
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close
Aa Aa Aa
- A +

Los valets del monarca en Palacio Nacional

7 186 0
03.12.2022

“Valet

(voz fr.) m. Sirviente, criado, en especial el ayuda de cámara.”

“La austeridad no genera ni crecimiento ni confianza.“

Andrés Manuel y su no-primera dama lejos están de pertenecer a la nobleza, sin embargo disfrutan de los placeres que los reyes tienen. Viven en un palacio (vivienda construida y habitada por los virreyes de la Nueva España), tienen cocineros, bufones (entre ellos, Lord Molécula), servidumbre de todo tipo, empezando por la que les hace la limpieza y también valets quienes les visten.

Como si tener todos estas personas a su servicio no fuese suficientemente deleznable, se olvida que, además, a excepción del payaso que se aparece todos los días en el Salón Tesorería, los demás son integrantes del Ejército mexicano. Mucamas, cocineros, afanadores, meseros, jardineros, talacheros son soldados. Con diversos rangos y adscripciones, pero personas que juraron defender a la patria ante el ataque que pudiera provenir del extranjero. En otras palabras: llevar una vida castrense; no pasar a ser la servidumbre de un jefe de Estado y su pareja.

La austeridad republicana sale por la ventana; más bien ha sido barrida por las escaleras con el séquito que sirve a López Obrador y a su esposa. Raya en la decadencia cuando se sabe que tienen valets, ayudas de cámara, para vestirles y que son militares.

Hasta de cargarle el........

© SDP Noticias


Get it on Google Play