“Todo lo que la experiencia vale la pena que nos enseñe, nos lo enseña por sorpresa.”

“Cuando el alma recuerda la esperanza

de que nutrió su juventud comprende

que la vida es engaño y luego emprende

soñar que fué lo que no fuera”


Resultados que nadie esperaba y que, sin embargo, han hecho que el mundial resulte más entretenido; algo distinto. Se añade el desfase de horarios con nuestro país.

El primer pronóstico, mismo antes de iniciado el mundial, fue apostar por la gran algarabía que causaría el partido Argentina-México. Los qataríes asesorados por la FIFA pronosticaron bien al cambiar el partido al estadio más grande de aquella nación. Preveían una oleada de mexicanos que llegarían a apoyar a su selección y, de paso, admirar a Messi. No se equivocaron, el lleno fue total. Récord de todos los partidos celebrados hasta ahora con 88,966 aficionados.

El segundo pronóstico —también antes de que iniciara el mundial, pero que rompió el mismo gobierno qatarí— se basó en que habían dado permiso de tomar cerveza en en los estadios y se echaron para atrás horas antes de que iniciara el mundial. Sigue al aire la pregunta de qué harán con toda la cerveza que se mandó a Qatar para la justa mundialista. Los más optimistas pronostican que la regalarán al equipo que gane el mundial para que la lleven a su país… No sé que tan atractivo resulte eso. En fin.

Ahora bien, en otro tipo de pronósticos Mohni vidente mencionó que México perdería ante Argentina y si bien muchos apostaron a ello bastante antes de que empezara el mundial, después de la humillante derrota de los argentinos ante Arabia Saudí, todo era posible (la esperanza existía, pues). Ese partido —Arabia Saudita/Argentina— resultó ser el segundo que fue contra todo pronóstico. Argentina derrotada no se esperaba. La primera sorpresa, por cierto, fue la derrota del país anfitrión en el partido inaugural. No es algo que ocurra en los mundiales.

Siguieron las sorpresas y pronósticos destrozados: Japón venció a Alemania, uno de los favoritos en este mundial. Y para sorpresa de propios y extraños Australia, que llevaba ocho partidos mundialistas sin ganar, esto es, en los últimos tres mundiales marcha en segundo lugar del grupo “D”, mientras que Dinamarca va en tercero.

Pero de sorpresas, el grupo al que pertenece México, el cual encabeza… el sótano. En primera posición está Polonia (4 puntos), Argentina en segunda posición y —rompiendo cánones— ¡empatado con Arabia Saudita! (3 puntos cada uno) y, en el sótano, México (1 punto).

Si bien los pronósticos avizoraban que España le ganaría a Costa Rica, nadie apostó que se trataría de una masacre con un marcador de 7-0.

Tampoco se esperaba que Croacia empatara a ceros contra Marruecos, máxime que Croacia fue subcampeón en el mundial pasado; ni que Suiza le ganara a Camerún y tampoco que Uruguay empatara a cero con Corea del Sur, o que Inglaterra empatara con Estados Unidos en cero goles.

Al mismo tiempo, nuestro país está envuelto en una de las peores contradicciones, no vista antes en ningún mundial: la FIFA busca castigar el grito homofóbico proferido por la afición mexicana, pero no tiene ningún reparo en que el país anfitrión del mundial castigue la homosexualidad con privación de la libertad. Al final, dicha contradicción tiene una misma y única razón: el pago en dólares (o en Euros). La sanción que deberá pagar la Federación Mexicana de Futbol se tasará en dinero y lo que le da Qatar a la FIFA también se mide en cash.

Pero dentro de las muchas contradicciones, hay unas que dejan mucho de qué pensar. Como es el caso de Memo Ochoa. Ante la parada del penal en contra de Polonia, lo esbozaban como todo un santo (también como presidente o angelito de la independencia). Pero ante su actuación con Argentina, la afición le culpa. Incongruencias y manipulaciones.

Lo que no es sorpresa, pero debería serlo a estas alturas del siglo XXI, son las broncas en las gradas, y sin alcohol. Si sobrios se dieron con todo en el México-Argentina, imaginemos lo que habría sido aquello con hinchas borrachos. Quizá, después de todo, aunque la razón haya sido religiosa o moral, no fue tan mala idea la no venta de cerveza en los estadios.

Los pronósticos han sido destrozados y probablemente continuarán. Es parte del juego; el clima (que pesa en los jugadores), la estrategia y el que algunos olvidan que no hay enemigo pequeño.

Y en ese sentido, este mundial deja enseñanzas. Tal vez, la más importante para nuestro país sea para el 2024. Los momios, pronósticos y apuestas están con los mejor posicionados. Igual que las apuestas especializadas aseguraban que Argentina ganaría a Arabia Saudita o Alemania a Japón.

Pues bien, hoy en México la 4T está henchida y segura de que ganará las elecciones con facilidad en dos años. Yo, viendo estos otros resultados, contra todo pronóstico, apuesto por la oposición. Que se dé la sorpresa y puede ganarle al aparato del Estado. Uno que hoy se desplegará en las calles de la CDMX (aunque juren y perjuren no hubo acarreados ni dispendio de nuestros impuestos) y que lleva ya año y medio violando la ley y burlándose de todos nosotros con actos anticipados de campaña generalizados.

QOSHE - Hablemos de pronósticos y contradicciones - Verónica Malo Guzmán
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Hablemos de pronósticos y contradicciones

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27.11.2022

“Todo lo que la experiencia vale la pena que nos enseñe, nos lo enseña por sorpresa.”

“Cuando el alma recuerda la esperanza

de que nutrió su juventud comprende

que la vida es engaño y luego emprende

soñar que fué lo que no fuera”


Resultados que nadie esperaba y que, sin embargo, han hecho que el mundial resulte más entretenido; algo distinto. Se añade el desfase de horarios con nuestro país.

El primer pronóstico, mismo antes de iniciado el mundial, fue apostar por la gran algarabía que causaría el partido Argentina-México. Los qataríes asesorados por la FIFA pronosticaron bien al cambiar el partido al estadio más grande de aquella nación. Preveían una oleada de mexicanos que llegarían a apoyar a su selección y, de paso, admirar a Messi. No se equivocaron, el lleno fue total. Récord de todos los partidos celebrados hasta ahora con 88,966 aficionados.

El segundo pronóstico —también antes de que iniciara el mundial, pero que rompió el mismo gobierno qatarí— se basó en que habían dado permiso de tomar cerveza en en los estadios y se echaron para atrás horas antes de que iniciara el mundial. Sigue al aire la pregunta de qué harán con toda la cerveza que se mandó a Qatar para la justa mundialista. Los más optimistas pronostican que la regalarán al equipo que gane el........

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