El duelo de titanes que conviene a Palacio
“Los Titanes —seis hombres y seis mujeres— se rebelaron contra su padre, Urano, tomaron el control del universo y gobernaron bajo el mando de Cronos… hasta que Zeus los derrocó.
En Durango, en cambio, Los Titanes cantan ‘El Prostipirugolfo’.
La mitología, como la política mexicana, siempre termina en traición, venganza y canciones que nadie pidió”.
El timing es impecable. De bisturí.
Alejandro Gertz Manero deja la Fiscalía General de la República, cruza el Atlántico como flamante embajador de México en el Reino Unido y, casi al mismo tiempo, aparece el libro de Julio Scherer Ibarra: Ni venganza ni perdón. Una amistad al filo del poder. En política no hay casualidades. Hay avisos. Y este viene con acuse de recibo.
Quien crea que se trata solo de un pleito de egos se equivoca de género. Esto no es un drama personal; es una guerra de poder con capítulos atrasados. Vanidades hay, sí, pero también cuentas pendientes. Ninguno de los protagonistas es una víctima inocente, y el libro de Scherer será diseccionado por todos los aludidos. Pero sobre todo por uno: Alejandro Gertz Manero, cuyo rencor........
