Nadie va a rescatarlos. Venezuela es la omisión global |
El problema ya no es la opresión. El problema es que nadie va a detenerla. Venezuela dejó de ser urgencia y se volvió costumbre; dejó de ser crisis para convertirse en variable. Y cuando una tragedia se vuelve variable, deja de incomodar. Todos saben lo que ocurre, todos lo ven, todos lo entienden, pero nadie actúa. Y eso ya no es omisión: es decisión. Es cálculo. Es conveniencia.
En la fiesta brava hay una figura conocida: la suerte de Tancredo. El toro embiste —y embiste con fuerza—, pero el torero permanece inmóvil, aparenta no ver, finge ser estatua… mientras en realidad observa y calcula. No interviene, no porque no pueda, sino porque no quiere. Eso mismo ocurre hoy con Venezuela: el mundo está presente, consciente, informado… pero deliberadamente inmóvil.
Los gobiernos observan, los organismos internacionales documentan, las potencias calculan, los bloques analizan. Pero ninguno actúa con decisión. Porque el problema no es falta de información, es falta de voluntad. Todos saben cuál sería el deber ser —defender libertades, exigir elecciones reales, romper la simulación—, pero optan por otra cosa:........