Cuba al límite

Un bloqueo petrolero sin precedentes —real, tangible, medible en apagones y colas interminables— ha dejado a la isla sin oxígeno. Cuando el combustible escasea, no falta sólo la gasolina: falta el pan, la luz, el transporte, la esperanza. Y ahora, como si la marea necesitara más sal, un incidente mortal en el mar ha encendido nuevas tensiones, recordándonos que en el Caribe también se juega ajedrez con vidas humanas.

No se trata de romantizar la escasez ni de maquillar responsabilidades. Cuba carga con un modelo económico agotado, burocrático, incapaz de responder con agilidad a las urgencias de su gente. Pero tampoco se puede explicar el momento actual sin mirar el cerco energético que se ha ido cerrando como un torniquete. El petróleo es la sangre del sistema productivo y del día a día: sin él, la isla se paraliza. Y hoy está paralizada.

Los apagones, que nunca se fueron del todo, regresaron con furia. Horas y horas sin electricidad en barrios donde el calor no perdona y la refrigeración es un lujo intermitente. El transporte público se vuelve una promesa incumplida, los hospitales operan al límite, la industria se apaga. La vida cotidiana se hace cuesta arriba, y la paciencia —ese recurso que el cubano........

© SDP Noticias