Cuando bombardean refinerías, tiembla el mundo

Energía, Ormuz y el nuevo mapa del poder: quién gana, quién pierde… Y dónde queda México

Las guerras modernas ya no se miden solamente por el número de misiles lanzados o por los territorios ocupados.

Se miden, sobre todo, por quién controla la energía.

Y cuando los misiles comienzan a caer sobre refinerías, instalaciones petroleras o rutas estratégicas de suministro, lo que realmente se está moviendo no es únicamente el tablero militar, sino el equilibrio económico del planeta.

Eso es exactamente lo que hoy está ocurriendo.

La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha dejado de ser únicamente un conflicto regional para convertirse en un factor capaz de reconfigurar el sistema energético mundial.

Y cuando la energía se desestabiliza, todo lo demás también.

Crecimiento económico.

Estabilidad política.

Porque el petróleo y el gas siguen siendo, nos guste o no, la sangre que mueve la economía global.

Y hoy esa sangre circula por arterias cada vez más tensas.

Una de ellas es el estrecho de Ormuz.

Por ese corredor marítimo —una franja de agua de apenas unos kilómetros en su punto más angosto— transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercia en el planeta.

No es una exageración decir que buena parte del sistema energético mundial depende de que ese estrecho permanezca abierto y estable.

Pero hoy ya no lo está.

Cada ataque a infraestructura energética en la región, cada golpe contra refinerías, cada amenaza de bloqueo o sabotaje introduce una variable explosiva en los........

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