México 1er trimestre 2026
México presenta al primer trimestre de 2026 una narrativa oficial optimista, pero con datos duros que muestran una realidad más compleja: crecimiento débil, deterioro en la calidad del empleo, presión fiscal creciente y una estructura institucional que no acompaña la inversión.
La economía no está en crisis, pero tampoco está en una trayectoria sólida de expansión. El crecimiento económico en 2025 fue apenas de 0.8%, de acuerdo con estimaciones basadas en datos del INEGI. Para 2026, el Banco de México proyecta un crecimiento entre 0.4% y 1.8%, confirmando un entorno de bajo dinamismo.
El problema estructural: crecimiento por sectores
Para entender la economía mexicana es necesario analizar sus tres motores:
Crecimiento limitado.
Escasa tecnificación.
Resultado: crecimiento en volumen, pero sin impacto relevante en valor agregado.
Fragmentación industrial.
Presión por costos energéticos.
Pero con polos dinámicos claros:
Crecimiento sin productividad.
Expansión en servicios.
Alto componente informal.
Mercado laboral: estabilidad aparente. Desempleo: ~2.7% (INEGI)
Más de 32 millones en economía informal.
3 de cada 4 trabajadores ganan entre 1 y 2 salarios mínimos.
No hay base de consumo sólido.
No hay base fiscal suficiente.
Disparidad regional: Bajío y norte vs resto del país. México se consolida como una economía dual.
Manufactura avanzada.
Infraestructura funcional.
Capital humano técnico.
Debilidad institucional.
La brecha regional se amplía.
El crecimiento no es nacional, es localizado.
Inflación, tasas y tipo de cambio
Inflación: 4.63% (marzo 2026)
Factores inflacionarios:
Inflación persistente
Estabilidad relativa.
Presión externa (dólar fuerte).
Volatilidad potencial.
Déficit y deuda: presión estructural. Déficit estimado: ~4.8% del PIB
Ajuste fiscal incompleto
Expansión de programas sociales.
Financiamiento de obras emblemáticas del sexenio anterior.
Baja inversión en infraestructura productiva.
Mayor gasto corriente.
Menor inversión estratégica.
Energía y petróleo: contradicción estructural
Petróleo en rango 70–80 USD.
Escenarios de tensión: >100 USD.
Menor exportación de crudo.
Dependencia de importación de combustibles.
Restricciones a inversión privada.
Riesgo inflacionario completo.
El factor crítico: el Poder Judicial. El principal problema no es macroeconómico.
Materia civil y mercantil
Procesos largos (años).
Ejecución de garantías limitada.
Incertidumbre contractual.
Criterios favorables al Estado.
Ampliación de base gravable.
Menor defensa efectiva del contribuyente.
Tasa de impunidad superior al 90%.
Deterioro en seguridad.
Afectación a inversión.
Incremento de riesgo país.
La Corte: pérdida de credibilidad. La Suprema Corte enfrenta desgaste por:
Priorización de casos mediáticos sobre estructurales.
Falta de criterios claros en materia económica.
Percepción de alineación con el Ejecutivo.
Debilidad en liderazgo institucional.
Aumento de incertidumbre jurídica.
Encarecimiento del crédito.
Escenario para el segundo trimestre 2026
Crecimiento bajo (1–1.5%).
Inflación persistente.
Presión inflacionaria.
Negociación compleja del T-MEC.
Agenda: seguridad + migración + energía.
México no enfrenta una crisis inmediata.
Pero sí un deterioro estructural.
Informalidad elevada.
Debilitamiento institucional.
La narrativa oficial sostiene estabilidad.
Los datos reflejan otra realidad:
Economía fragmentada.
Crecimiento localizado.
Sistema judicial ineficiente.
La variable crítica no es el crecimiento.
Ese es el verdadero reto de México en 2026.
Mario Sandoval. CEO FISAN SOFOM ENR. Banquero y abogado especializado en recuperación de activos financieros, con más de 30 años de experiencia profesional a nivel directivo.
