Un chacal y un doble feminicidio

En Cuautitlán, Estado de México, el olor a sangre y la sombra de la muerte continúan acechando a las mujeres, mientras la impunidad actúa como cómplice por omisión.

Fue la tarde del martes 13 de enero cuando familiares de Cindy y su madre llegaron al domicilio de las dos mujeres y se encontraron con una escena desgarradora: ambas estaban muertas, víctimas de violencia extrema. Teresita de Jesús, mujer de 54 años de edad, fue ultimada a golpes en la silla de ruedas donde permaneció inmóvil sus últimos años de vida. Damián, el hijo de seis años de Cindy, temblaba de miedo al esconderse en el baño. La pequeña Erika Camila, menor de la familia, no se encontraba en el lugar y permanecía desaparecida. En el inmueble se halló un martillo con restos de sangre. Ni siquiera se perdonó la vida a la mascota, un perrito chihuahua que yacía destrozado en el sitio del crimen.

Cindy había denunciado con anterioridad a su expareja sentimental, Alejandro N” por violencia intrafamiliar. Incluso, presentó una denuncia cuando estaba terriblemente golpeada. La denuncia no prosperó, de hecho se archivó.

Mucho antes de que ocurriera el........

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