“Aquí hay presidenta. Y hay Estado.”
Lo ocurrido en Jalisco no solo puso a prueba la capacidad operativa del Estado mexicano. También puso a prueba algo más profundo: el respeto al liderazgo de una mujer al frente del país.
Y frente a eso quiero ser absolutamente clara.
La presidenta de México ha ejercido su responsabilidad con firmeza, autonomía y autoridad. Ha conducido la estrategia de seguridad como lo que es: la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas.
Sin titubeos. Sin subordinaciones. Sin tutelas.
Respaldarla no es un acto partidista.
Es un acto de Estado.
Lo que vimos fue coordinación institucional entre la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, bajo un mando civil firme. Eso es conducción. Eso es liderazgo.
Pero mientras el Estado actuaba, también aparecieron voces que intentaron minimizar ese liderazgo.
Entre ellas, declaraciones de figuras........
