T-MEC: lo vimos venir y no se hizo nada
El anuncio del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, de que la administración estadounidense no contempla una renovación automática del T-MEC y buscará establecer revisiones anuales del acuerdo, no debería sorprender a nadie. En realidad, confirma una tendencia que desde hace tiempo era visible para quienes observaban la evolución de la relación bilateral sin los filtros de la propaganda oficial.
Desde su primer mandato, Donald Trump nunca ocultó su incomodidad con el T-MEC, por el contrario, dejó claro que prefería negociar desde posiciones de fuerza. Lo diferente fue que México contaba entonces con negociadores como Ildefonso Guajardo y Kenneth Smith, quienes lograron construir un acuerdo que fortaleció la integración económica de Norteamérica.
De socios comerciales a un país bajo supervisión
Hoy el escenario es distinto. La decisión no trata únicamente de una modificación técnica al principal tratado comercial de América del Norte. Está en juego un cambio de paradigma en la relación entre México y Estados Unidos.
La pérdida de confianza ha dado paso a la supervisión permanente, donde la cooperación está siendo sustituida por mecanismos de presión política y económica.
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