El México que surge de la 4T y la administración Trump

Los Estados no tienen amigos permanentes ni enemigos permanentes. Sólo tienen intereses permanentes.Henry John Temple, Lord Palmerston.

Los Estados no tienen amigos permanentes ni enemigos permanentes. Sólo tienen intereses permanentes.

Durante más de tres décadas, la relación entre México y Estados Unidos descansó sobre una premisa aparentemente inamovible: la integración económica era tan profunda, que cualquier diferencia política terminaría siendo absorbida por el peso del comercio, la inversión y la interdependencia productiva.

Ese supuesto comienza a agotarse. El problema ya no es comercial; es estratégico.

La administración Trump ha redefinido la relación hemisférica bajo una lógica de seguridad nacional, mientras que México, bajo la continuidad política de la Cuarta Transformación, ha profundizado un modelo institucional, económico y político que genera crecientes interrogantes en los principales centros de decisión de Washington. La consecuencia es visible.

Por primera vez desde la entrada en vigor del TLCAN, la relación bilateral parece avanzar en sentido contrario a la integración económica. No porque el comercio haya dejado de importar; sino porque la seguridad comenzó a importar más.

Durante treinta años México exportó manufacturas. A partir de ahora tendrá que exportar confianza. Y esa diferencia es mucho más profunda de lo que suele reconocerse. Se trata, quizá, del fin de una época.

Hay momentos históricos que sólo pueden identificarse con claridad cuando comienzan a acumularse señales aparentemente inconexas: La designación de organizaciones criminales mexicanas como Organizaciones Terroristas Extranjeras, la creciente actividad de OFAC y FinCEN, las advertencias sobre fentanilo, los cuestionamientos sobre gobernabilidad, las presiones migratorias, las tensiones energéticas, los conflictos regulatorios, los aranceles utilizados como instrumento de presión política. Observados de manera aislada........

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