El límite de la protesta: cuando el derecho a manifestarse atropella la libertad ajena
La libre manifestación es un pilar indiscutible de cualquier sociedad democrática. Es la válvula de escape de las demandas ciudadanas, el altavoz de las minorías y la herramienta histórica para conquistar derechos.
Sin embargo, en los últimos años hemos normalizado un método de protesta que socava el tejido social, el bloqueo sistemático de las vías de comunicación.
Cuando una manifestación estrangula la ciudad, las carreteras, diversos accesos, surge una pregunta incómoda pero urgente: ¿dónde terminan los derechos de las y los manifestantes y dónde empiezan los de los demás?
La respuesta jurídica es clara, aunque en la práctica parezca olvidada. Ningún derecho es absoluto. La Constitución protege la libre expresión........
