Tiempos de guerra: México, ¿el cielo un soldado en cada hijo te dio? |
El ánimo no está para el mundo ni el mundo para el ánimo. Las acechanzas contra el espíritu son más violentas que nunca para las generaciones mexicanas que viven el presente (hablo de acechos, no de actos consumados contra las generaciones mayores). El horizonte se ve gris. Pero qué podemos, sin poder, hacer. Seguir, caminar, andar lo que se pueda. El ánimo tampoco está para el arte que requiere, más que de violencia, de tranquilidad. Se necesita sobre todo de conciencia, claridad de los acontecimientos políticos nacionales e internacionales y su debido contexto.
El pueblo de México es un pueblo desarmado. Por tanto, no se le puede alimentar, como lema de lucha, con la célebre frase del himno nacional: “el cielo un soldado en cada hijo te dio”; porque la única batalla posible, contra el imperio y los fieles del imperio en suelo mexicano, es la de la conciencia. Esta es la única arma, ¿cómo usarla?
¿O acaso se impulsaría al pueblo desde el gobierno a abrazarse a una condición de “carne de cañón”? El pueblo mexicano está desarmado y no entrenado para la guerra por tanto no debe ser sacrificado. Ni siquiera el ejército, la marina o la guardia nacional están entrenados y preparados para una guerra contra el imperio.
Es evidente que en la prisa del presidente de Estados Unidos hay dos objetivos inmediatos y una pequeña disyuntiva en el orden de actuación: Groenlandia o México, ¿quién será el primero de ambos, el próximo en su ruta de violencia?
Se siente el pulso del peligro. En el poder de esa monstruosidad auto-llamada America, está un neo-nazi de peor talante que su antecedente alemán. Peor, porque es global y ejecuta las maquinaciones perversas de su cerebro enfermo sin contención. No es un idiota, no es un loco, es un perverso narcisista, un performer de su ambición, performer de su cinismo que niega y oculta, a base de poder, su ilegalidad política y personal: la cruzada contra el mundo y su pederastia comprobada: Epstein no........