Adelina García y Consuelo Vidal, irradiación de la estética vocal y musical mexicana (III)

Por fin, hemos llegado al fin. Con esta tercera parte se cierra el ciclo de mujeres cantantes dentro de la perspectiva estética e histórica de lo que he llamado el canto clásico popular mexicano que, en estricto sentido, comprende de 1930 a 1970, pero que sin duda continuó irradiando con cierta intensidad aunque de manera declinante.

Se trata de un cierre especial porque nos ofrece, además del contextual, dos datos extraordinarios: 1. Al contrario de lo que se especuló al principio de estas entregas en 2024, que exploraríamos un terreno dominado por cantantes hombres (lo que hubiera sido lo regular), surgieron más de una veintena de mujeres frente apenas quince de aquellos; naturalmente, no se agotó el universo de artistas, pero las aquí estudiadas bastan para exponer un fenómeno específico y, claro, para disfrutarlas en su manifestación individual. 2. Que las dos cantantes de esta última entrega, Adelina García y Consuelo Vidal, son nacidas en Estados Unidos, aunque de origen mexicano, que absorbieron y alcanzaron a dominar esa irradiación estética mencionada arriba. Esto habla también de la expansión y la influencia que tuvieron los artistas mexicanos de ese tiempo tanto en América Latina como en Estados Unidos a partir, sobre todo, del disco y el cine que se exportaban a esos países a donde, en consecuencia, se realizaban giras artísticas prolongadas y muy exitosas. Así se construyó un fenómeno que continúa siendo digno de admiración y de goce estético.

Es interesante que tanto García como Vidal nacieron en la colindancia de México con Estados Unidos, una en Arizona, la otra en Texas, hecho que es una forma de la expresión del fenómeno mexicano-estadounidense, la imposible dilución de una realidad concreta: la frontera. Esa realidad surgida del despojo y el dolor infligido por el imperio expansionista a México, país que aún hoy se resiste y niega, cultural, económica y diplomáticamente, a ser sometido y dominado; que enarbola su derecho a ser una identidad libre y soberana. Y esa vecindad forjada por la fuerza, afortunadamente arroja productos culturales que son........

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