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Noelia Castillo y el debate sobre si morir dignamente es un derecho

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26.03.2026

Durante las últimas horas, miles de usuarios de redes sociales nos hemos convertido en la última tribuna que analiza la decisión de una joven que pidió la eutanasia a los 24 años tras quedar parapléjica en un intento de suicidio tras saltar de un quinto piso. Hoy tiene 25 y en unas horas, dejará este plano de vida convirtiéndose en la persona más joven que accede a la eutanasia por sufrimiento psicológico y físico, la sexta catalana que como paciente psiquiátrica puede recibir apoyo del Estado para terminar con su vida.

En columnas y publicaciones, algunos reclaman a la justicia española y otros cuestionan que el mismo sistema que permitió la impunidad tras las agresiones sexuales en contra de Noelia sea el que ahora concede la eutanasia como si aquello fuera un problema menos. Hay noticias acerca de una violación dentro de un centro de acogida, una vida con distintos cuidadores y una entrevista final que ella brinda con intención de que su padre, asesorado por Abogados Cristianos, una agrupación ultra conservadora, pueda entender su decisión y dejar de pelear en tribunales para que la inyección final no llegue. En aquella entrevista, ella cuenta un largo camino de agresiones que le han provocado un sufrimiento psicológico extremo. Una pareja que abusó sistemáticamente de ella bajo sumisión química, tras darle pastillas; un abuso sexual tumultuario dentro de algún centro de acogida; un grupo de chicos que la agredieron después, también de manera tumultuaria, en una discoteca; y cualquier otro sinfín de episodios que motivaron aquel momento en que ella quiso terminar con su vida.

La paraplejía es una parálisis que inmoviliza parte inferior del cuerpo y conlleva lesiones en la médula espinal que son dolorosas y que provocan sufrimiento crónico físico, nervioso. Algo que por sí mismo, podría justificar la eutanasia en términos de las legislaciones españolas que permiten esta decisión pues la Ley Orgánica 3/2021 reconoce la eutanasia como un derecho y lo incluye como prestación dentro de los servicios del Sistema Nacional de Salud. La muerte asistida permite que el entorno de partida sea seguro y lejos del estigma del suicidio. Mientras que el suicidio se relaciona con algo oculto, algo que la iglesia propagó como idea de pecado y un episodio vinculado con lo negativo, la vergüenza, un episodio de crisis o métodos que conllevan dolor previo a morir, la muerte asistida es distinta. Prepara un espacio, conecta por vía intravenosa un catéter que puede suministrar la dosis que termina con la vida por parte de alguien........

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