La pedagogía del miedo: Trump enseña al mundo a través del petróleo y la captura |
Hay acontecimientos que no necesitan ser proclamados como doctrina porque funcionan, en los hechos, como una. Estados Unidos ha vuelto a demostrar que su política exterior ya no busca legitimarse en el derecho internacional, sino en la eficacia del miedo. La confiscación de petroleros vinculados a Venezuela, el bloqueo naval encubierto, la presión directa sobre los flujos energéticos del continente y, sobre todo, la captura/secuestro de Nicolás Maduro, constituyen una coreografía precisa destinada a educar al mundo en una lección elemental: la ley existe mientras conviene, y deja de existir cuando estorba. Entones, funciona el miedo, ese irremediable resabio de los gobernantes prudentes que temen por los costo sociales, económicos y humanos de la guerra, así como de los que saben que de librar un frente a un gigante nuclear sería una batalla existencial.
El episodio del petrolero Marinera —antes Bella-1— condensa esa pedagogía. Un buque vacío, sancionado, que cambia de bandera en altamar y pasa a enarbolar la rusa; una persecución de dos semanas en el Atlántico; helicópteros sobrevolando; la Guardia Costera y el ejército estadounidense insistiendo en abordarlo; submarinos y barcos rusos cerca, observando. La imagen transmitida por la televisión estatal rusa no es anecdótica: forma parte del mensaje. Estados Unidos no actúa en la sombra. Actúa para ser visto.
El mensaje no se dirige únicamente a Caracas. Ni siquiera a Moscú o Pekín de manera aislada. Se dirige a todos los actores del sistema internacional, incluidos aliados formales y socios incómodos. Se trata de una advertencia performativa: Washington puede bloquear, confiscar, redirigir cargamentos, capturar jefes de Estado y administrar recursos ajenos........