La banalización de la historia como agravio diplomático contra Japón

Hace un par de días advertimos en este espacio que es una tragedia lo que la popular primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, está aceptando de Donald Trump para la memoria histórica de su país.

Ser ultraderechista y la primera mujer en ocupar ese cargo no tendría que ser sinónimo de apoyar a costa de la dignidad de todo un país. El problema es que desde el inicio, abrir la puerta para colaborar con Donald Trump en el momento que aquel presidente enfrenta el desdén de la mayoría de países europeos y orientales ya era una mala idea, pero lo que ha sucedido ante la reunión prometida resultó ser aún peor.

Donald Trump evocó el ataque a Pearl Harbor frente a la primera ministra japonesa Sanae Takaichi y sugirió que si avisa sobre un ataque, aquel ya no es sorpresa. Donald Trump, como el machista que es, no tolera reconocer el poder o dignidad de una jefa de Estado. Humillar y ofender le sale natural pero sus dichos no pertenecen al terreno de la torpeza, más bien, es una forma de violencia simbólica ejercida desde el poder.

No se trata únicamente de una frase desafortunada. Se trata de la........

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