¿Y si el problema no es México?

Cada vez que desde Washington se anuncia un arancel, la conversación pública en América Latina se convierte en examen de conciencia. Se discute si México cumplió en materia de seguridad, si Canadá fue arrogante en la mesa técnica, si el T-MEC resistirá la revisión. Canadá, de hecho, es el recientemente más afectado por la carga de 50% sobre productos de aquel país. La pregunta se formula siempre hacia adentro. Conviene invertirla. El origen del castigo no está en la conducta de los socios comerciales. Está en las cuentas públicas del país que castiga y su déficit comercial que amenaza la rentabilidad de financiar guerras.

La deuda nacional estadounidense ronda los 39.6 billones de dólares. Josh Lipsky, del Atlantic Council, advierte que el obstáculo para revertir los aranceles después de 2028 no será legal sino financiero, porque el mercado que coloca esa deuda ya depende del dinero que ingresa a diario por las aduanas. Ahí está la tesis que ordena el quid. El arancel abandonó su función comercial y se volvió fuente de recaudación........

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