La sucesión presidencial anticipada —sin duda auspiciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador— se ha trasladado a las entidades federativas donde se renovarán los poderes ejecutivos locales.

En 2024, recordémoslo, no solo habrá elecciones federales, sino de gobernador y gobernadora en Jalisco, Guanajuato, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Yucatán.

Con la asesoría de analistas locales trataré de analizar la situación política en cada estado. Hoy me ocupo de Chiapas.

En esta entidad, bastante bien administrada por Rutilio Escandón, militante de Morena, parece difícil que la izquierda pierda la gubernatura.

Morena es muy fuerte en tierras chiapanecas sin duda gracias al trabajo del gobernador Escandón, pero también —y sobre todo— porque ahí se ubica el famoso rancho La Chingada, donde Andrés Manuel pasa la mayor tiempo de su libre y a donde se irá a vivir en cuanto deje la presidencia el político más popular de México, alguien que no perderá el aprecio de la gente solo por alejarse del poder.

Conversando con analistas que conocen Chiapas, llegué a la conclusión de que la candidatura de Morena y sus partidos aliados al gobierno local la disputarán cuatro personas. Las menciono aquí en orden de mayores a menores posibilidades de ganar la encuesta de Morena:

Se conoce poco fuera de Chiapas a esta trilliza que practica box —lo leí en Milenio— y que actualmente es senadora.

Su perfil es muy local, así que prácticamente nada se sabe de ella en los cafés donde grillan quienes hacen política y politiquería en la Ciudad de México.

Lo anterior es una ventaja en tiempos en que la gente exige ser representada por políticos y políticas que se hayan formado en sus lugares de origen y que no tengan la menor intención de abandonarlos.

Las personas que se quedan para siempre en las entidades en que nacieron pueden sentirse orgullosas de sus paisanos o paisanas que abandonaron el pueblo para educarse y triunfar a nivel nacional y hasta internacional, pero nada más; esto es, se les reconocen sus méritos a quienes se fueron para hacerla en grande lejos de la tierra de origen, pero no se les prefiera para gobernar.

Sasil de León estudió relaciones internacionales en la Universidad Fray Bartolomé de las Casas de Tuxtla Gutiérrez, su carrera ha sido local y solo salió de Chiapas para representar a su estado en el poder legislativo.

Sea gobernadora o no, Sasil volverá a Chiapas al dejar el Senado y ahí se quedará como la mayoría de la sociedad chiapaneca; es la razón de que sea puntera en las encuestas que se han hecho.

Este político destaca —creo que para mal— por ser aliado de Ricardo Monreal en el Senado.

Su perfil es local, lo que le ayuda, aunque en honor a la verdad debo decir que no me queda claro que haya estudiado su licenciatura en derecho en Chiapas.

En las biografías que he podido consultar en internet se asegura que Ramírez Aguilar se graduó en la Universidad Realista de México, institución educativa de la que no he encontrado ninguna referencia; sí existe, debo decirlo, la Universidad Realística de México, localizada en Puebla.

Como buen seguidor de Monreal, la personalidad del senador Ramírez Aguilar no es del todo clara.

El director del IMSS es licenciado en economía por el ITAM, y aunque ha hecho parte de su carrera en Chiapas, su imagen no es la de un político local, sino nacional, seguramente por lo bien que le ha ido como colaborador de AMLO en el gobierno de la 4T.

Tan eficaz colaborador de de Andrés Manuel ha sido que Zoé Robledo estuvo a punto de estar, en el actual sexenio, entre las corcholatas presidenciales; pienso que la pandemia se lo impidió, ya que le quitó reflectores cuando en el gobierno federal se tomó la decisión de que el vocero único en todo lo relacionado con la salud fuese Hugo López-Gatell.

Claro está, si no se equivoca, el joven Zoé aspirará a la presidencia en 2024. Así se le ve en Chiapas, pero...

El problema para el director del IMSS es que su gran fortaleza —su prestigio nacional— es su mayor debilidad: se piensa que sería un gobernador que se la pasaría calculando el momento adecuado para renunciar e irse al próximo gabinete presidencial a buscar ser competitivo nacionalmente hablando en 2030.

Empresaria y actualmente diputada federal por Morena, trabajó en los gabinetes económicos de dos presidentes priistas, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo.

Licenciada en actuaría por la UNAM, su perfil no es local. No podría serlo después de más de 30 años trabajando en la Ciudad de México...

No cuestiono a nadie que abandona su pueblo o ciudad de origen para irse a educar y a trabajar a las grandes ciudades de México o del extranjero.

Quienes así lo hacen merecen todo mi respeto y admiración por esforzados, valientes, arriesgados..

Solo digo que las personas que permanecen en sus regiones se han cansado de la costumbre, muy priista, de que del centro del poder, esto es, de la Ciudad de México, les manden para gobernar a políticos y políticas sin arraigo —o que su único arraigo sea visitar algunos pocos fines de semana a la familia—.

Es la razón por la que, en las encuestas que he visto la senadora Sasil de León supera con facilidad a sus rivales.

Ya se publicarán el próximo año las encuestas de MetricsMx en SDPnoticias y se confirmará, o no, que ella mantiene el liderato.

¿Por qué no está tan bien evaluado el también senador Eduardo Ramírez, cuya carrera ha sido local? Por el pecado —terrible en Morena, más en un lugar tan lopezobradorista como Chiapas— de haberse aliado con Monreal, quien a diario amenaza con dividir a la 4T.

Según analistas con quienes he conversado, Zoé Robledo y Patricia Armendáriz no llegan a convencer del todo a la sociedad chiapaneca porque se piensa que gobernarían seis años y después se irían de nuevo del estado; esta es una percepción objetiva porque se basa en los currículos de él y ella.

Nadie duda en Chiapas acerca de que Zoé va a buscar la presidencia el siguiente sexenio, por lo que no dudaría en integrarse al gabinete de quien llegase a Palacio Nacional, lo que implicaría necesariamente dejar el gobierno local antes de lo debido.

En Chiapas no se critica a Zoé por su éxito nacional; todo lo contrario, nada gustaría más que un presidente chiapaneco, y solo el actual director del IMSS luce con posibilidades de lograrlo en 2030.

El problema para Zoé Robledo radica en que, en 2024, se elegirá gobernador o gobernadora y la gente exigirá lealtad absoluta al cargo, lo que es difícil que garantice alguien que pudo haber sido presidenciable este sexenio y que tiene todo para serlo en el que pronto iniciará.

El caso de Patricia Armendáriz es distinto. Por su edad —67 años— cualquier cargo que ostente en 2024 casi seguramente será el último en su carrera política.

Ello significa que si fuera gobernadora no tendría incentivos para renunciar antes del fin del periodo sexenal, pero por haber sido tan larga su trayectoria en la Ciudad de México, donde realmente está su vida, es posible que abandonara Chiapas al concluir su mandato; así se le percibe y no hay mala fe en tal juicio, sino simple lógica tomada de su biografía.

La gente ya no quiere a quienes se van y regresan triunfantes solo a hacer a sus paisanos y paisanas el favor de gobernarles.

Esa situación casi imperialista las personas la han rechazado siempre, pero debían aceptarla porque no había democracia.

Ahora la democracia manda. Entonces, para las gubernaturas —como para las alcaldías— los perfiles locales tienen ventaja.

Habrá oportunidad de seguir analizando la política en Chiapas. Por lo pronto, así están las cosas, según he podido averiguar.

QOSHE - Chiapas 2024: entre trilliza, Monreal, presidenciable 2030 y empresaria - Federico Arreola
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Chiapas 2024: entre trilliza, Monreal, presidenciable 2030 y empresaria

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26.11.2022

La sucesión presidencial anticipada —sin duda auspiciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador— se ha trasladado a las entidades federativas donde se renovarán los poderes ejecutivos locales.

En 2024, recordémoslo, no solo habrá elecciones federales, sino de gobernador y gobernadora en Jalisco, Guanajuato, Ciudad de México, Morelos, Puebla, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Yucatán.

Con la asesoría de analistas locales trataré de analizar la situación política en cada estado. Hoy me ocupo de Chiapas.

En esta entidad, bastante bien administrada por Rutilio Escandón, militante de Morena, parece difícil que la izquierda pierda la gubernatura.

Morena es muy fuerte en tierras chiapanecas sin duda gracias al trabajo del gobernador Escandón, pero también —y sobre todo— porque ahí se ubica el famoso rancho La Chingada, donde Andrés Manuel pasa la mayor tiempo de su libre y a donde se irá a vivir en cuanto deje la presidencia el político más popular de México, alguien que no perderá el aprecio de la gente solo por alejarse del poder.

Conversando con analistas que conocen Chiapas, llegué a la conclusión de que la candidatura de Morena y sus partidos aliados al gobierno local la disputarán cuatro personas. Las menciono aquí en orden de mayores a menores posibilidades de ganar la encuesta de Morena:

Se conoce poco fuera de Chiapas a esta trilliza que practica box —lo leí en Milenio— y que actualmente es senadora.

Su perfil es muy local, así que prácticamente nada se sabe de ella en los cafés donde grillan quienes hacen política y politiquería en la Ciudad de México.

Lo anterior es una ventaja en tiempos en que la gente exige ser representada por políticos y políticas que se hayan formado en sus lugares de origen y que no tengan la menor intención de abandonarlos.

Las personas que se quedan para siempre en las entidades en que nacieron pueden sentirse orgullosas de sus........

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