Venezuela: soberanía no es sinónimo de impunidad

La madrugada del 3 de enero de 2026, el mundo amaneció con una noticia que, por su gravedad, obliga a pensar más allá de simpatías o antipatías ideológicas: Estados Unidos realizó una operación militar en territorio venezolano y trasladó a Nicolás Maduro a suelo estadounidense, en un episodio acompañado por acciones armadas reportadas en Caracas y un choque diplomático inmediato.

A estas alturas, el debate se ha polarizado con la velocidad típica de nuestro tiempo: unos celebran como si se tratara de una liberación; otros condenan como si defender la soberanía implicara aplaudir a Maduro. Pero ambas lecturas son trampas. La primera normaliza el uso unilateral de la fuerza como método de justicia internacional. La segunda secuestra el principio de autodeterminación para convertirlo en blindaje de cualquier gobierno, sin importar su legitimidad o el trato a su población.

México —y esto es clave— no está obligado a escoger entre “intervención” o “aplausos a un régimen”. La postura que ha sostenido la presidenta Claudia Sheinbaum y la cancillería va exactamente por ese carril: condena la intervención militar, defensa del derecho internacional y apuesta por soluciones pacíficas y multilaterales, con base en los principios históricos de la........

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