Yo también extraño 2016
2016 fue un año bisiesto, que comenzó en un viernes. Justin Bieber dominaba las tablas, Spotlight ganó el Óscar a Mejor Película y en la red todos hacíamos el Mannequin Challenge o jugábamos Pokémon Go. No es que faltaran las malas noticias —murieron Prince, David Bowie y Leonard Cohen— pero al menos Nacional ganó la Copa Libertadores y la Corte Constitucional aprobó el matrimonio igualitario.
Pero tal vez eso no baste para explicar la súbita nostalgia que inundó las redes y que parece tener a todos mirando diez años en el pasado, al punto de que las búsquedas del término ’2016′ aumentaron un 452 % en TikTok en la última semana, y según esa plataforma más de 55 millones de videos han sido creados usando el filtro de la app que lleva el nombre del año.
¿Pero por qué ahora? ¿Por qué 2016?
Mi teoría es que 2016 fue el último año en que internet parecía un lugar cohesivo, que marca el fin de una era de inocencia digital y el inicio de la fragmentación algorítmica que retrataría, cuatro años después, el documental El dilema de las redes sociales.
El auge de los algoritmos transformó el paisaje de la red. Hasta 2016, vivíamos en el entendido de que íbamos a redes como Twitter, Facebook o Instagram para ver lo que publicaban las personas o las marcas que seguíamos. Hoy esas plataformas –Twitter rebautizada como X y transformada según la voluntad de su nuevo dueño compiten por atención con la máquina imparable que es TikTok y no funcionan como foros públicos, sino........
