Innovación de verdad |
La mayoría de las personas asume que el tóner de una impresora láser es simplemente tinta en polvo. Resulta que no. El tóner está compuesto principalmente por microplásticos mezclados con negro de carbón y óxido de hierro. Cada vez que una impresora láser entra en funcionamiento, necesita alcanzar temperaturas sumamente elevadas (alrededor de 180 grados o más) para fundir ese polvo de plástico y presionarlo directamente sobre la fibra del papel.
Es un proceso demandante en energía y que genera más microplásticos de lo que nos atrevemos a contemplar. Datos de la industria calculan que la carga plástica derivada del consumo global de tóner equivale a 246.000 millones de pitillos, 20.000 millones de bolsas de un solo uso o 5.000 millones de botellas descartables cada año.
Pero, además, los cartuchos de tóner -esenciales en la impresión empresarial moderna- también pueden tener un impacto ambiental significativo. Si no se les da el manejo adecuado desde la fabricación hasta la eliminación, estos productos........