La izquierda no sabe perder
Hay elecciones que eligen presidentes y hay elecciones que desenmascaran proyectos políticos. La del 31 de mayo hizo las dos cosas. Eligió a Abelardo de la Espriella como el candidato más votado del país y reveló, sin lugar a dudas, lo que la izquierda hará cuando finalmente pierda el poder. Iván Cepeda lo dijo con su actitud antes que con sus palabras. Salió a rechazar los resultados y, con esa sola decisión, confirmó lo que viene. No va a reconocer la derrota. Va a cuestionar las instituciones, va a agitar a sus bases con el fantasma del fraude y va a hacer exactamente lo que, según muchos sectores, el petrismo ha venido preparando desde hace meses. Lo vimos en Venezuela. Lo vimos en Nicaragua. Ahora el riesgo es que Colombia transite por ese mismo camino de polarización y desconocimiento de las reglas democráticas. Con las mesas informadas y una diferencia amplia entre los dos candidatos, la discusión ya no parece ser quién ganó la elección, sino quién está dispuesto a respetar el veredicto de las urnas.
Esta es la izquierda colombiana que conocemos. La que acepta los resultados cuando gana y los cuestiona cuando pierde. La que durante toda la campaña fue construyendo meticulosamente una narrativa de fraude para tenerla lista si las urnas no la acompañaban. La que convierte la derrota electoral en un acto de sedición institucional.
Lo más grave no es Cepeda. Lo más grave es el presidente de la República comportándose como jefe de campaña de un candidato, negándose a reconocer resultados preliminares y sembrando desconfianza sobre las........
