Día cero

Colombia lleva cuatro años desangrándose en silencio mientras quienes mandaban se regodeaban en el poder. El 21 de junio eso termina. No por decreto, no por milagro, sino porque un pueblo que aguantó lo inaceptable va a meter la mano en una urna y escribir, de una vez, el punto final de la noche más larga de su historia reciente. Ese día no es una elección más. Es el día cero.

Las campañas de esta segunda vuelta tuvieron una textura distinta. Las plazas se llenaron, los eventos públicos desbordaron aforos, pero la gente no llegó a celebrar, sino a exigir. En ciudades intermedias, en municipios que el Gobierno central olvidó, en veredas donde la paz total no trajo paz, sino más sangre, la gente salió con algo más que banderas: salió con cuentas pendientes. Con el recuerdo de un medicamento que no llegó, de un familiar asesinado en zona roja, de un contrato que se evaporó, de una empresa que cerró. Los actos de campaña tuvieron la densidad emocional de un pueblo que sabe que esta vez el error no tiene segunda oportunidad. Colombia se está movilizando con la memoria activa.

Esa memoria tiene nombres y fechas. Tiene escándalos con número de radicado. Tiene audios, chats filtrados, decretos firmados a medianoche y contratos que viajaron al exterior sin explicación. El saqueo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, los 15.000 millones de los........

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