El terrorismo como estrategia electoral

Colombia está viendo algo mucho más grave que una ola de atentados. Lo que ocurre en el suroccidente del país tiene un trasfondo político que el Gobierno intenta esconder detrás de discursos confusos, enemigos imaginarios y una narrativa diseñada para preparar el terreno rumbo a las elecciones de 2026.

Las explosiones en Cauca y Valle del Cauca, los carros bomba, los ataques sobre la vía Panamericana y el terror que ha paralizado durante días a varias poblaciones dejaron al descubierto una realidad aterradora. Hoy los narcoterroristas de las Farc se mueven con una confianza que revela hasta qué punto el país perdió control sobre regiones enteras, mientras desde la Casa de Nariño se impulsaba una estrategia que terminó favoreciendo a quienes viven de la violencia y el narcotráfico.

Todo esto ocurre bajo el gobierno de Gustavo Petro. Durante casi cuatro años se habló de paz total al mismo tiempo que las estructuras criminales se fortalecían. Recibieron oxígeno político, margen territorial y tiempo para reorganizarse. El resultado es evidente. Las disidencias de alias Iván Mordisco dominan corredores estratégicos, controlan economías ilegales multimillonarias y desafían al Estado con una capacidad operativa que hace pocos años habría parecido imposible.

Pero lo más inquietante ya no es solamente el crecimiento de estas estructuras armadas. Lo verdaderamente peligroso es cómo el........

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