A recuperar el Congreso

En Colombia hay un error que se repite elección tras elección. El país mira obsesivamente la carrera presidencial y deja en segundo plano la elección del Congreso, como si se tratara de un simple trámite previo. No lo es. De hecho, muchas veces es la elección más decisiva de todas. Es en el Congreso que se define si el poder tiene límites o si avanza sin frenos.

Las presidenciales eligen quién llega a la Casa de Nariño. El Congreso define hasta dónde puede llegar ese gobierno. Ahí se aprueban o se frenan reformas, ahí se ejerce control político y ahí se protege —o se debilita— el equilibrio institucional que sostiene a cualquier democracia. Por eso las elecciones legislativas de este 8 de marzo tienen un peso enorme para el futuro del país.

Colombia se dirige hacia una contienda presidencial que, según las tendencias que hoy se mueven en el tablero político, podría enfrentar dos visiones completamente opuestas del país. Por un lado, sectores de izquierda radical que hoy orbitan alrededor del proyecto político del sátrapa de Gustavo Petro y que tienen como figura fuerte al amigo de los narcoterroristas de las Farc y ELN, Iván Cepeda. Por el otro, un bloque de oposición sólido que empieza a consolidarse alrededor de liderazgos como el de Abelardo de la Espriella.

Si un proyecto político tan peligroso como el que representa Cepeda llegara a la Presidencia y además obtuviera mayorías en el Congreso, el rumbo institucional del país cambiaría profundamente. No sería solo un gobierno. Sería la posibilidad de rediseñar el sistema desde adentro. Con mayorías legislativas se cambian leyes, se transforman instituciones, se aprueban reformas estructurales, se........

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