El bufón Petro y el estalinista Cepeda |
No echará de menos gobernar. Nunca supo gestionar nada, ni siquiera su propio hogar. Solo extrañará el poder que le permitió creerse una combinación del coronel Buendía, el heredero de Bolívar y un líder galáctico que trascendería generaciones.
A cinco semanas de irse, Gustavo Petro sigue demostrando que ha sido una desgracia para Colombia, un ultraizquierdista que redujo el cargo de jefe de Estado a la categoría de delirante, perezoso y vicioso bufón. Un tipo que dividió sus menguadas jornadas laborales entre dos actividades: la de sembrar odio, resentimiento y división, tres de los más básicos y perversos instintos humanos; y la de engordar tanto su desbordante megalomanía y ansias de poder, como la habilidad de encubrir a su rebaño de corruptos.
En su reciente viaje de varios días a Roma, con novia y séquito extenso, volvió a dejar trazos de su atolondrado paso por la presidencia, empezando por tratarse de la salida número 77. Pese a que la Lista Clinton redujo su insustancial turismo de parranda y atril, sumó casi un año por fuera del país.
Siguió con uno de sus surrealistas mensajes en X, tras aterrizar en Fiumicino: proclamas, tan grandilocuentes como ignorantes, sobre la historia italiana, y reclamo victimista a Giorgia Meloni por no recibirlo al pie del avión ni desplegarle la alfombra roja. Un desaire, debió pensar, que deslució su........