La Biblia, hija de la nostalgia
Si Homero aseguró que los dioses tejen guerras para que los poetas tengan algo que cantar, la nostalgia nos ha sido dada como fuente sensitiva de reflexión; como un titilar en el corazón con dejos de poesía, que nos concita a responder con filosofías para consolarnos de esta vida y de su vivir.
El nostálgico por excelencia, su prototipo y permanente compañero, en sus días y en sus noches, en su corazón y en sus sueños, en sus recuerdos y en sus esperanzas, es el peregrino hacia el exilio. Viaja él con la añoranza por lo que deja, viaja con el interrogante del lugar en el que plantará su nuevo hogar. Atado al camino, con cada uno de sus pasos se sentirá más extranjero.
El prototipo del pueblo peregrinante lo es el judío. No en el sentido de Chaucer. En sus........
