Aproximaciones a un futuro

La palabra victoria conlleva un contenido mágico. Háyase conseguido ella o no, después de unas elecciones muchos políticos la reclaman. Y con cualquier irresponsabilidad y acogida, porque saben que resulta muy fácil impresionar a los que no están bien informados. A diferencia del boxeo, en donde solo hay un ganador, en las votaciones para Congreso proliferan partidos y pluralidad de candidatos elegidos. Por eso muchos, amañando interpretaciones, manipulan números para auto proclamarse como vencedores.

Ante todo, recuerdo aquí que la palabra ‘victoria’ —lo saben muy bien los militares—, no tiene un significado unívoco sino polivalente, o sea muchos y relativos. Para Rusia, inicialmente, triunfar era colocar un gobierno amigo en Ucrania. Se le complicó y lo cambió por la invasión. Para Zelensky, ganar era, políticamente, mantenerse en el poder. Ahora lo es, guerrero, detener la invasión.

Lo anterior lo vivió Pirro, rey de Epiro, en 279 a. C., que triunfó en Ausculum sobre los romanos, pero que perdió tantos hombres, que se dolió: “Otro triunfo como este, y estoy acabado.” Victoria Pírrica, pues cuatro años después fue derrotado en Benevento. Desapareció de la historia. Las batallas se prolongan con nuevas victorias o con nuevas derrotas en el tiempo.

Episodios que me vinieron a la memoria tras las declaraciones de........

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