La seguridad no da espera

Dicen que la paz total de Gustavo Petro fracasó. Discrepo. Una política fracasa cuando no alcanza sus resultados, y esta los alcanzó con creces, solo que no para los colombianos de bien. Durante cuatro años, guerrillas, disidencias y carteles recibieron del Estado lo único que no podían comprarse, tiempo. Lo invirtieron bien.

Engordaron sus rentas con la coca, la extracción ilegal de minerales, el microtráfico, el secuestro y la extorsión. Tampoco se olvidó de los que estaban presos. A unos los subió a una tarima en La Alpujarra, al lado del presidente de la República. A otros les dejó convertir la cárcel de Itagüí en un club social con parranda vallenata y Nelson Velásquez de invitado. Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo contaba municipios con presencia de grupos armados ilegales hasta llegar a 809, casi tres de cada cuatro en el país. Esa es la cifra de una paz que funcionó. Para ellos.

Antioquia lamentablemente ha sido víctima de la inseguridad que profundizó el gobierno Petro. Durante........

© Revista Semana