Iván, el cobarde

La historia de la política está llena de cobardes célebres. Líderes que, en momentos decisivos, dudaron de sí mismos y terminaron arrastrando a sus países al desastre. Neville Chamberlain, con su complacencia frente a Hitler; Philippe Pétain, con su claudicación moral en el régimen de Vichy; Luis XVI, timorato ante los acontecimientos, o Alfonso XIII de España, desbordado por las circunstancias adversas, son ejemplos de cómo la debilidad en el poder suele pagarse caro.

No se trata solo de errores de cálculo, sino de una constante más profunda: la renuncia a enfrentar las responsabilidades que el liderazgo impone.

Pues bien, la contienda presidencial colombiana parece encaminada a sumar un nuevo nombre a esa lista: Iván Cepeda Castro.

Desde octubre del año pasado, el senador Cepeda es el candidato oficial del Pacto Histórico. Siete meses han pasado desde que derrotara en consulta interna a Carolina Corcho y Daniel Quintero. Y esos mismos meses han pasado sin que el candidato ponga la cara a los colombianos y enfrente sus ideas con las de los demás candidatos presidenciales en los acostumbrados debates televisivos y radiales.

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