Amnesia selectiva

Habiendo escrito recientemente sobre conductas que podrían ser calificadas como esquizofrénicas, hoy me referiré a ciertas lagunas en la memoria del candidato petrista.

La memoria humana es vasta, aunque selectiva, no como la de Dios, que ha de ser infinita. Si la memoria de un ser humano, así fuere breve su vida, acumulara sin faltar todos los sentimientos, árboles, melodías, hormigas o crepúsculos que pasaran delante suyo, ese tal sería un monstruo doliente.

Este es el tema de un cuento, hermoso y terrorífico, de Borges: Funes el memorioso, al que “no solo le costaba comprender que el símbolo genérico “perro” abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma: le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el de las tres y cuarto (visto de frente). Funes discernía “continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga”.

Y como la recordación humana es selectiva, salvo en una situación inverosímil como la imaginada por Borges, nuestra memoria almacena al tiempo que borra. Guarda información que necesitaremos más adelante en los procesos conscientes y que es la materia prima de los sueños; la conciencia y el inconsciente siempre están conectados. Los recuerdos sobre eventos marginales pronto desaparecen; es raro recordar los rostros de aquellos que cruzamos hace pocos minutos en la calle, pero los de los seres queridos pueden permanecer en ese reservorio hasta el fin de la vida. Mis padres viven en mí. El alzheimer, traumas craneanos o insuficiencia de irrigación cerebral alteran la memoria.

En defensa de nuestra institucionalidad

Del voto armado rural al voto armado........

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