Unión de estados republicanos de América |
En mi última columna del año anterior escribí sobre el fin del Foro de São Paulo y del Grupo de Puebla, a partir del cambio político que se viene produciendo en Sudamérica y Centroamérica. Un giro que abre la puerta a la implementación de modelos económicos de corte neoliberal, caracterizados por la revisión del gasto público y el impulso al crecimiento económico.
Ese fin se ratifica con lo ocurrido en Venezuela el pasado 3 de enero, cuando quedó en evidencia que el eje fundamental y principal financiador, durante los últimos años, de los países pertenecientes al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla tenía nombre propio: Nicolás Maduro.
El debilitamiento de ese eje no es casual. Responde al éxito de la estrategia geopolítica liderada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, una estrategia que incluso ha llevado a que uno de sus más radicales contradictores, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, entienda que el camino que se venía transitando desde esa ideología progresista no tiene presente, y mucho menos futuro, ni para el territorio ni para el continente.
Y este giro ha sabido interpretarlo el presidente de Argentina, Javier Milei, quien viene trabajando en la conformación de un bloque de al menos diez países de América Latina con el objetivo de crear una organización denominada Repúblicas de América.
De este proyecto harían parte Chile, con José Antonio Kast; Paraguay, con Santiago Peña; Bolivia, con Rodrigo Paz; Ecuador, con Daniel Noboa; El Salvador, con Nayib Bukele; Perú, de manera temporal, con José Jerí; Panamá, con José Raúl Mulino; República Dominicana, con Luis Abinader; y Honduras, con Nasry Asfura.
No debe entenderse el concepto de “republicano” en los términos tradicionales del sistema político de los Estados Unidos, es decir, como una disputa entre republicanos y demócratas. En este contexto, el término hace referencia a una visión más conservadora y orientada al libre........