Hoy los colombianos estamos sordos, ciegos y mudos |
Entramos en la última semana antes de una elección crucial, el momento en que los colombianos definiremos el futuro de nuestra democracia. Desafortunadamente, las perspectivas no son las mejores. Nos enfrentamos a un gobierno actual marcado por la corrupción, aliado con la criminalidad en todo el territorio nacional bajo un único propósito compartido: perpetuarse en el poder, algo en lo que he insistido en repetidas ocasiones.
Parece que los colombianos, emulando la famosa canción de nuestra querida Shakira, nos hemos quedado “sordos, ciegos y mudos”. Esta pasividad nos conduce a dos consecuencias fundamentales. La primera es el fin de nuestra democracia: si el señor Iván Cepeda llega a ser elegido presidente de Colombia, y espero de corazón equivocarme, estaríamos ante el principio de una dictadura que complementaría el trabajo iniciado por Gustavo Petro.
La segunda es ver cómo nos convertimos en idiotas útiles, cayendo en la estrategia del Gobierno para dividir a la oposición. Caímos en la trampa de priorizar la disputa interna entre las campañas de Paloma y Abelardo por ver quién pasa a la segunda vuelta, cometiendo el grave error de canibalizar los votos entre los seguidores de ambos candidatos.
Estamos condenados a votar en una campaña presidencial secuestrada por encuestas sistemáticamente cuestionadas. Todo esto ocurre bajo el amparo de la llamada ‘ley mordaza’, una norma que, lejos de aportar objetividad, ha silenciado y manipulado el verdadero sentir ciudadano, dejándonos sin mediciones confiables.
El decálogo de Petro - Cepeda
La central que cambia el modelo
No nos........