La deuda de talento que hereda el próximo gobierno |
En medio de las distintas visiones de país que el gran número de colombianos puede tener y que definen la ruta a seguir, hay una pregunta que no se puede eludir: ¿con quién va a crecer Colombia en los próximos cuatro años? No con qué reforma, ni con cuánto gasto. ¿Con quién? Conviene empezar por las buenas noticias con un dato fino, casi contraintuitivo: en un entorno de márgenes presionados, costos al alza e incertidumbre regulatoria, las empresas de Colombia eligieron cuidar a su gente antes que recortar.
El relato que se desprende es seductor: un tejido empresarial maduro que entendió que el talento no es un costo que se ajusta, sino un activo que se cuida. Ese mismo retrato esconde grietas que el entusiasmo no debería tapar. La contratación a término indefinido ha caído; el empleo no se está destruyendo, pero sí volviéndose más precario, más cauteloso, más temporal.
Existe temor en un gran número de trabajadores que cree que su labor podría ser reemplazada por la tecnología. Y, sobre todo, está el país que no aparece en la foto corporativa: una........