¿Cuál Colombia queremos?

Ha llegado la semana de las definiciones. El próximo domingo más de 20 millones de colombianos elegirán al próximo presidente de la República. Pero, en estas elecciones, definiremos mucho más que un presidente: concretaremos el rumbo de nuestro país por la siguiente década y quizá más.

Nos enfrentamos a dos opciones antagónicas de nación. Hasta este punto nos arrastró el modelo de progresismo que Gustavo Petro indujo, aún antes de ser presidente. El “estallido social” fue el campanazo de lo que significaba el ascenso de la izquierda al poder, pero, sobre todo, de una izquierda que navegaba solamente en la mente de Petro; y que no ha logrado concretar a pesar de sus cuatro años de gobierno.

Una izquierda con toda la anticuada impronta de la lucha de clases. Los seguidores del Pacto Histórico, se dedicaron a seguir ese libreto, a recitar cada estrofa, a sembrar la división y el odio entre los colombianos. Un odio que venía de lejos y que no lograron trascender, a pesar del acuerdo de paz y la mano tendida de la sociedad colombiana.

Ya en el poder, el mayor enemigo de la izquierda sectaria y extrema -que nos vendió Petro- ha sido la institucionalidad.........

© Revista Semana