La recta final |
La geopolítica mundial se encuentra convulsionada en varios puntos del planeta, lo cual se materializa con la guerra económica entre las grandes superpotencias y con la confrontación armada que busca impedir el desarrollo de armas de destrucción masiva por parte de estados totalitarios, ya que pueden conducir a una guerra de consecuencias impredecibles; el planeta registra las intenciones expansionistas de algunos países que quieren incrementar sus áreas de influencia con la aplicación de la intimidación y la fuerza y otros, que se empeñan en apoyar a los movimientos terroristas, siguen esgrimiendo ideologías religiosas o defendiendo las ganancias del crimen transnacional.
Después de casi cuatro décadas de la caída del muro de Berlín, símbolo del comunismo duro y puro, aún estamos viviendo los efectos de la lucha bipolar típica de la Guerra Fría entre el comunismo y el capitalismo, particularmente en América Latina. El péndulo político de la región se encuentra en un marcado movimiento hacia la derecha, como lo atestiguan los cambios de ideología política en Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, a lo mejor en Venezuela, recientemente en Perú y muy probablemente el próximo domingo en Colombia.
La nefasta influencia del castrochavismo ha causado mucho daño en los países donde ha logrado enquistarse, especialmente en temas como la economía, la educación, la seguridad, el desarrollo, así como en la misma sociedad, llegando inclusive a transformarse algunos de ellos en narcoestados, donde la brutalidad del uso de las armas y la complacencia ‘del establecimiento’ con el delito afectan la democracia y las libertades, convirtiéndose paralelamente en dictaduras caracterizadas por la permanente violación a los derechos humanos. Se confirma que “todo lo que toca el comunismo lo afea y lo destruye” (Zoé Valdés).
Colombia probó su suerte en 2022 con la llegada del comunismo al poder, bajo el manto de la ideología progresista, designación engañosa que de progreso........