El silencio de un candidato cobarde
Que un candidato presidencial evite los debates no es un problema de agenda. Es una decisión. Y, en política, las decisiones nunca son neutrales; siempre revelan algo.
Iván Cepeda decidió no debatir, no conceder entrevistas abiertas y no exponerse a preguntas incómodas ni a contradictores reales. Prefiere los escenarios controlados, los aplausos propios y los discursos sin interrupciones. En alguien que aspira a gobernar, esto no es un detalle menor; es una señal de alerta.
La pregunta no es si tiene miedo; la pregunta es qué es lo que no quiere responder. Hay temas que lo persiguen: su cercanía histórica con las Farc, las fotos que nadie olvida y el fracaso de la llamada paz total, política de la que ha sido arquitecto y promotor, y que hoy deja un país con más coca, más control territorial de grupos armados y más miedo en las regiones.
Pero el problema no es solo........
