Moral de tartufo: ¿por qué ascienden los mediocres?

Alain Deneault llamó mediocracia al “régimen silencioso en el que la medianía deja de ser un defecto privado para convertirse en criterio público de ascenso, reconocimiento y poder”. Esa fórmula permite entender dónde comienza realmente la decadencia. No empieza el día en que un mediocre llega a un cargo, puesto que eso puede ocurrir en cualquier sociedad, por error, cálculo, debilidad o accidente. Empieza cuando su ascenso deja de producir vergüenza o cuando nadie pregunta por qué fue promovido o cuando todos saben que no era el mejor, pero aun así encuentran razonable su elección porque “se mueve bien”, “es de confianza”, “no incomoda”, “lleva la corriente” o “entiende el momento”. En ese instante, la mediocridad deja de ser una anomalía tolerada y se convierte en regla de selección y costumbre institucional.

Acorde con lo anterior, esbozo y explico las razones por las que los mediocres ascienden. Ascienden porque están en todas partes y porque han aprendido a reconocerse, protegerse y promoverse entre sí: mediocre ayuda a mediocre, por instinto de conservación. Ascienden, además, porque han diseñado un mundo a la medida de sus carencias. Y ascienden, finalmente, porque faltan de espesor moral y de límites éticos. Donde una persona........

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