Germán Vargas Lleras
Excelencia y perfección son dos palabras que siempre acompañaban la rúbrica de Germán Vargas. Fue mi primer jefe, siempre lo recordaré con agradecimiento por todo lo que me enseño siendo una “novata”.
Aún no me había graduado de la Universidad y me asignó grandes responsabilidades. Organizar su agenda de tomas en Bogotá, así como la logística de estas. Junto a Germán tuve la oportunidad de conocer la capital palmo a palmo, las necesidades de la gente, sus preocupaciones y dolores.
Un día ordinario podíamos iniciarlo en una plaza de mercado como Corabastos a las 5:00 de la mañana y terminarlo en una reunión con comunidades a las 12:00 de la noche, para continuar el día siguiente con una agenda similar. Con Germán nunca se paraba, siempre había mucho por hacer, y también mucho que aprender.
Constancia y disciplina fueron características en todas sus acciones a lo largo de su carrera. Luchador incansable al que nunca le regalaron nada. Luchó hasta el último voto siempre. Jamás claudicó en sus esfuerzos por una Colombia mejor.
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