¿Qué es la dialéctica? |
En esta nueva entrega del Centenario Manuel Sacristán reproducimos los apartados dedicados a la dialéctica marxiana en el marco del curso de Metodología de las ciencias sociales que Manuel Sacristán impartió en la Universidad de Barcelona en el curso 1984-1985.
Nota del editor.- Se reproduce a continuación los apartados dedicados a la cuestión de la dialéctica marxista en la parte transcrita por Xavier Martín Badosa y Jesús Muñoz Malo del curso de Metodología de las ciencias sociales que Manuel Sacristán impartió en la Universidad de Barcelona en el curso 1984-1985.
El esquema de la primera parte del curso era el siguiente:
1. Crisis ecológica y política de la ciencia.
2. Debate sobre el método de las ciencias sociales.
2.1. Crítica de la ciencia y crisis de fundamentos.
2.2. Derecho y recopilación de leyes. Codificación.
2.3. Metodología jurídica e histórica.
2.4. La escuela histórica.
2.5. Karl Marx.
2.5.1 Dialéctica marxiana. (apartado reproducido a continuación)
2.5.2. Resumen. (apartado reproducido a continuación)
2.6. Historicismo.
Los autores de la transcripción no incluyeron las sesiones en las que Sacristán hizo un rápido repaso a la historia de la filosofía de la ciencia ni la segunda parte del curso, la dedicada a la lógica formal.
Habrán observado que no he mencionado el nombre de Marx en la escuela histórica pero que, sin embargo, más de un rasgo de lo que he dicho de esta escuela se parece bastante a pasos de la metodología de Marx.
No lo he mencionado dentro de ella porque Marx es bastante un caso aparte, relativamente aislado en la época. Pero, en cambio, éste es un buen momento para considerar a Marx porque sin duda, en mi opinión, hay un parentesco claro entre él y la escuela histórica. No en el sentido de que se pueda ver a Marx como descendiente de la escuela histórica. Eso es imposible por razones cronológicas. Marx empezó a escribir antes, pero básicamente es un contemporáneo de ellos, pero, además, por otro lado, por el hecho de que Marx es muy obviamente heredero de los clásicos ingleses, mientras que la escuela histórica alemana es oposición a esos clásicos. Marx no se puede imaginar sin Smith antes y sin Ricardo sobre todo.
De modo que no es que se puede colocar en el mismo tronco la economía de Marx y la de la escuela histórica, pero, para entendernos, hay un parentesco claro de época y de explicaciones. Por ejemplo, la idea de totalidad, característica de la escuela histórica, está igual en Marx. El conjunto de la obra de Marx no es economía pura en el sentido de que incorpora también, como la escuela histórica, factores políticos, culturales, institucionales, históricos. Ese parentesco es evidente. Lo que ocurre es que Marx nunca niega la existencia de un núcleo de economía pura, de tipo deductivo, al modo de Smith y Ricardo, mientras que la escuela histórica niega que ello tenga validez.
La actitud metodológica de Marx ha evolucionado bastante a lo largo de su vida. El joven Marx, por ejemplo, se parece mucho más a la escuela histórica que el Marx maduro. Por «Marx joven» entiendo el Marx hasta 1856-57, en esos años se produce el cambio de su actitud metodológica en economía. El Marx joven está convencido de que la economía clásica inglesa, tal como se le presenta en el autor que conoce mejor, Ricardo, es una disciplina ficticia y, además, incluso inmoral. Es una «infamia» porque trabaja con abstracciones, con cifras medias y con ellas ocultan la realidad económico-social. Esto lo habría podido compartir cualquier miembro de la escuela histórica. Es en esa época cuanto el método de Marx es más pariente del de la escuela histórica. Por ejemplo, 1843 es el año de la aparición del curso de [Wilhelm GF] Roscher; pues bien, los Manuscritos en los que Marx dice que la economía inglesa es una infamia son también de 1843. Son, verdaderamente, productos intelectuales coetáneos. En cambio, el Marx maduro es un Marx, por así decirlo, muy ricardiano. Trabaja constantemente con conceptos medios: la tasa media, cifras medias, etc., algunos conceptos fundamentales del sistema de Marx están fundados sobre el cálculo de tasas medias. Ha habido, por tanto, una inversión clara, aunque no tal vez en la inspiración. El Marx maduro sigue aspirando a un producto intelectual que sea lo que hoy llamaríamos a la vez economía, historia, sociología y política. Pero no lo hace por el procedimiento de disolver la economía pura sino más bien por el procedimiento de integrarla en este otro conjunto totalizador que hoy consideraríamos, desde el punto de vista de la división académica, propio de varias ciencias a la vez. De modo que no ha cambiado la inspiración pero sí el método.
¿Y cuál es esa concepción metodológica totalizadora? Hay un par de lugares clásicos para estudiar las concepciones metodológicas de Marx y ambos están traducidos. Uno es la «Introducción» que escribió en 1857, y que luego no publicó, a la Contribución de la crítica de la economía política, esta obra de 1859 se suele publicar con todas sus introducciones, y el otro lugar que vale la pena estudiar es el epílogo para la 2ª edición del libro I de El Capital, de 1873.
El programa metodológico de Marx ha cambiado mucho en el curso de su vida intelectual. Pero, además de una evolución importante, está el hecho de que sus ideas metodológicas han sido siempre bastante confusas y oscuras (con ello no estoy haciendo ningún juicio acerca de la calidad del trabajo, pero sí acerca de la valoración filosófica respecto de su método) y esto se debe, en mi opinión, al hecho de que en la mentalidad científica de Marx están operando tres conceptos distintos de método y de ciencia: a) el concepto hegeliano de ciencia y método; b) la noción joven-hegeliana de ciencia y método, y c) el concepto de ciencia y método corriente de la época (por ejemplo, el de Ricardo). El que haya estos tres conceptos de método científico y de ciencia presentes en su trabajo es un afirmación que podemos hacer hoy en día, a posteriori, pero es un hecho del que, en mi opinión, el propio Marx no ha tenido consciencia, de aquí la escasa claridad de sus desarrollos acerca del método.
Como suele ocurrir en la vida intelectual, esto no siempre le provoca callejones sin salida. Muchas veces más bien le procura penetraciones agudas, interesantes, pero cuando se trata de estudiar sus concepciones metodológicas sí que determina una oscuridad bastante apreciable. La razón principal es la influencia de Hegel. Es un gran metafísico, un escritor filosófico admirable y además muy culto. Había leído muchos textos científicos, pero, en mi opinión, sin adherirse a la idea moderna de ciencia. Para Hegel, ciencia sigue siendo un saber absoluto[1], como para los griegos, un saber indiscutible, seguro para siempre, mientras que realmente la idea moderna de ciencia, la ciencia real, no la formal, es decir, la que trata sobre el mundo, desde la física hasta la economía, se caracteriza por lo contrario. En un sentido moderno, la ciencia más bien se caracteriza por ser un saber constantemente realizable, por definición no seguro. En cambio, la idea hegeliana de ciencia es la idea del saber absoluto, cierto, seguro.
La verdad es que esa idea no científica de saber es muy comprensible en un filósofo idealista[2]. Si intentamos introducirnos en un filósofo idealista, que cree que el ser es de la........