Trump y el final del mundo civilizado

El presidente norteamericano ha amenazado con la destrucción total de Irán para la medianoche del martes 7 de abril. Según él ésta tendría lugar tras unas pocas horas de un ataque masivo con lo más poderoso y moderno del armamento estadounidense.

No se limitó al alarde de su voluntad de devastación. Hizo una profecía de pretensiones bíblicas: “Una civilización entera va a morir esta noche”.

Así articula su megalomanía personal con las peores tradiciones del ejercicio de la violencia con destinatarios masivos por parte de Estados Unidos. Ahora la imagina sin límites de ningún tipo. Sin otra moral ni derecho que la pura fuerza.

Hacia la aniquilación de milenios de cultura

Anuncia así la pretensión de mucho más que el borramiento del mapa de un país de cien millones de habitantes. Pretende dar fin a una cultura milenaria. Mejor expresado; a un conjunto de culturas. En una tierra que acoge aún a los descendientes directos de los persas de la época del emperador Ciro el Grande, 600 años antes de nuestra era.

Junto a ellos a los herederos de los pueblos islámicos que un milenio después vencieron a los sucesores del antiguo imperio persa. Antes de eso predominaba una religión por completo distinta, el hoy llamado “zoroastrismo”, por la traducción “occidental”, de Zaratustra, su fundador.

Nunca está de más el señalamiento de que Irán no es un “país árabe”. No lo es por su lengua mayoritaria en el presente, el persa o farsi. La que abarca a más del 50% de la población y no tiene parentesco con el idioma de los árabes. Eso en un territorio que es un campo de gran diversidad lingüística. Cohabita con idiomas del todo diferentes, de origen turco o semítico.

La multiplicidad idiomática se corresponde con la de las etnias. La persa es la que cuenta con más presencia. En torno al 60%. También hay importantes comunidades azeríes, kurdas, beluchíes, árabes y turcomanas. Hasta un pequeño núcleo que reconoce antepasados en la antigua Asiria. Quienes en materia religiosa son cristianos de rito oriental.

El sueño monstruoso del presidente estadounidense denota entre sus motivaciones la de segar en apenas unos momentos a una sociedad tan antigua como compleja. Tan vieja que hasta el genial poeta persa Omar Khayyam (uno de los preferidos de Jorge Luis Borges) parece más bien “reciente” en comparación.

Remarquemos de paso que era un heterodoxo de origen musulmán que compuso los mejores poemas al vino de la historia humana. Encarnación de una pesadilla para los partidarios de devociones........

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