Crisis de la hegemonía estadounidense y surgimiento del mundo multipolar
Conversatorio organizado por el Observatorio Geohistórico UNLu y CLACSO
️ Enlace del video: https://www.youtube.com/live/NG75RabBQSw
Participaron también Alan Rebottaro y Gustavo Keegan
Está muy bien eso del desorden mundial. Porque claramente estamos en una época, una regresión hacia las formas más brutales de relaciones internacionales. Y si alguna duda nos quedaba en alguna gente, el hecho de que, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, nada menos, el presidente Donald Trump amenazara con aniquilar a un país, esto es algo que nos habla de que hemos vuelto a lo peor del estado Hobbesiano. Cuando Hobbes hablaba del hombre lobo del hombre, la necesidad de tener un estado que estableciera reglas y que impidiera, o por lo menos regulara, administrara la violencia. Y acá hemos visto que en lo que sería el recinto más importante del mundo diplomático, un personaje como él diciendo cosas como esa. Y cuando yo escuché eso dije, bueno, no solamente una nación, aniquilar una civilización, porque Persia es una de las más antiguas civilizaciones del mundo, ¿verdad? data por lo menos de 3.000 años de antigüedad.
Y después dijo otra cosa, «al vencedor le corresponde el botín», hablando de Venezuela. O sea, aniquilación de un país, de una civilización y legalización o normalización del robo y del saqueo. Dice, “Yo gané, me apodero de todo esto.” Se acabó el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas, no tenemos prácticamente un marco legal, al cual aferrarnos para impedir esto, que el orden mundial no sea otra cosa que la dictadura del más fuerte o de los más fuertes. Entonces, estamos en un proceso lento, pero que se ha venido acelerando últimamente. ¿Por qué digo lento? Porque no es un proceso que comenzó de la noche a la mañana, se fue gestando. Los primeros indicios de este derrumbe son de comienzos de este siglo XXI.
De alguna manera hay un acontecimiento que podría ser utilizado como una especie de hito, que fueron los famosos atentados del 11 de septiembre del 2001. Puso fin de una manera violenta a esa sensación que se había apoderado de las clases dirigentes norteamericanas, de los intelectuales, de muchos académicos, de muchos periodistas sobre que al desaparecer la Unión Soviética, lo que sobrevendría sería el nuevo siglo norteamericano. Se creó una fundación especial “Project for the New American Century” (PNAC), cuando Condoleezza Rice era secretaria de Estado de Bush e invirtieron centenares de miles de millones de dólares en promover estudios, investigaciones, documentación de distinto tipo tratando de demostrar de que el nuevo siglo que se avecinaba, en 1997, sería el siglo de los Estados Unidos. Desaparecida la Unión Soviética, el campo quedaba absolutamente limpio, no había rivales a la vista.
El único que planteó una duda seria sobre esto en aquel momento, fue Brzezinski en su libro El gran tablero mundial, que lo escribió en el 97. Él dijo que todas aquellas eran chiquilinadas. Dijo que Estados Unidos se va a encontrar con grandes obstáculos por delante. Kissinger también un poco lo vio, pero no fue tan enfático. Y efectivamente, decía, hay varios obstáculos a todo esto:
Primer obstáculo, la suposición de que el país postsoviético, o sea, Rusia, la Federación Rusa, lograra establecer un fuerte vínculo con los países europeos y fundamentalmente si lograra armar un eje Moscú, Berlín, París. El predominio de los Estados Unidos se vería ahí de alguna manera contenido o por lo menos limitado. Porque ese eje es muy poderoso y hay muchas razones por las cuales les conviene a las tres partes involucradas avanzar por esa línea.
Después hay un segundo peligro también, la posibilidad de un acuerdo entre China y Japón. Porque un acuerdo entre el país más poblado del mundo, China, y un país con un desarrollo tecnológico de excelencia, de primerísimo nivel mundial como Japón, podría llegar a erigir obstáculos muy fuertes a la presencia de Estados Unidos en la zona del Indo Pacífico y por extensión Eurasia. Si bien este acuerdo en los papeles era probable, las heridas dejadas por la dominación japonesa en el sudeste asiático, sobre todo en China, eran de tal magnitud, eran tan horrorosas, tan horribles y tan cuantiosas. Algunos autores haciendo estimaciones, hablaban de más de 30 millones de víctimas del fascismo japonés en China. Es una cifra que hay que tomarla así con pinza, pero estamos hablando de una masacre de enormes proporciones.
Un tercer escenario que es muy poco probable, pero con consecuencias fatales para Estados Unidos, sería el acuerdo Rusia, China, Irán. Por suerte, decía, es poco probable porque hay rivalidades entre Rusia y China por tema de frontera; porque los comunistas chinos no quieren saber nada con gente hiper religiosa como los de Irán, y los rusos su vez están en una posesión que miran por un lado Europa y para otro lado Asia, y realmente hay muchos obstáculos. Decía: esta es la combinación menos probable, pero es la más letal para Estados Unidos. Demostrando una vez más, como decía el filósofo Rubén Blades, «la vida te da sorpresas».
De repente, esa posibilidad fue la que se empezó a materializar. No fue un proceso de la noche a la mañana, es un proceso que todavía está, como decía Walter Martínez, en pleno desarrollo. Y volvemos al inicio, todo comenzó con esta ilusión de un mundo unipolar para siempre. Desde los años 90, el nuevo siglo americano, se subestimó el papel de nuevas concentraciones de poder emergentes. Se subestimó la capacidad que China podía llegar a tener en el terreno económico y tecnológico, también la capacidad de Rusia para recuperarse. Cuando uno lee, por ejemplo, algunos textos de aquella época, decían: bueno, Rusia ha dejado de ser un actor significativo en la arena internacional, este, y seguirá así por mucho tiempo, encima después castigada con sanciones, etcétera.
La gente que decía esto, a mi manera de ver, demostraba una ignorancia increíble en académicos de nota, porque bastaba con reflexionar, al ver, un país que durante dos siglos y medio fue uno de los ejes de la balanza del delicadísimo equilibrio de fuerzas internacionales, no puede ser que de la noche a la mañana desaparezca de la escena sin dejar rastros. Era previsible que Rusia más pronto que tarde iba a volver. Rusia volvió y eso no estaba en los cálculos. Entonces, [tenemos] el retorno de Rusia, el ascenso de China, el crecimiento económico y tecnológico muy fuerte de la India, el desplazamiento lento pero irreversible del centro de gravedad de la economía mundial hacia la zona de Asia – Pacífico.
La reacción de Estados Unidos evidentemente fue una reacción absolutamente equivocada. Pensaron y piensan todavía en poder revertir ese proceso y ese proceso es irreversible, y por eso, el caos de la destrucción del orden del orden mundial es que las instituciones y las leyes y los acuerdos que se habían creado en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial evidentemente dejaron de tener eficacia.
En aquel momento tenían, –estoy hablando años 60 y 70– inclusive todavía alguna posibilidad de controlar actitudes o políticas genocidas como las que se están dando, en Asia occidental, (ex Oriente Medio), condenando, digamos, el genocidio que se está haciendo en esa región, condenando al régimen sionista, a Israel. Hay que hilar muy fino. Ojo con eso. Es un régimen político que se ha adueñado del Estado de Israel y que está perpetuando un genocidio, a plena luz del día, transmitido 7×24 y que ha despertado una enorme inquietud en la comunidad judía, sobre todo en Estados Unidos. No te explicas el triunfo de Mamdani en Nueva York, que es una de las grandes concentraciones de judíos en el mundo. Una parte importante lo votaron enojados con las políticas del Estado de Israel. Lo estamos viendo manifestaciones en la Universidad de Columbia, New York, y en muchos lugares.
Este orden se empezó a resquebrajar, dejó de funcionar, no respondía a las necesidades y evidentemente el sistema de Naciones Unidas es un sistema anacrónico. Tienen razón Lula y Modi cuando reclaman una reforma. Es decir, no puede ser que dos países irrelevantes en la escena internacional global, no digo regional, por ahí en el en el occidente de África, por ejemplo, como Francia, ¿a quién le importa lo que pasa en Francia desde el punto de vista del movimiento del sistema internacional en su conjunto? Todos amamos Francia, la torre Eiffel, la gastronomía francesa, los intelectuales franceses con sus veleidades y sus cosas, pero Francia no es un actor protagónico de la internacional, y Reino Unido tampoco.
Además, un país con una crisis política junto con Perú, el Reino Unido son los dos países políticamente más inestables del mundo. El Reino Unido ha tenido seis o siete primeros ministros en los últimos 10 años, como presidentes tuvo el Perú. Entonces, ¿y cómo ante esa situación un país como la India no tiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad con derecho a veto?, ¿cómo no lo tiene Brasil? Uno podría decir, ¿cómo no lo tiene Japón? También más allá de que Japón en realidad se ha convertido en una especie de protectorado de los Estados Unidos. Esta es la triste, muy triste realidad. Y muy peligrosa para Japón.
Entonces, ese orden se empezó a venir abajo porque lo dijo muy bien Lula, no representa ya nada. Lula que inauguró pues Brasil adquirió el privilegio, tal vez probablemente por su participación en la Segunda Guerra Mundial de ser el país cuyo presidente inaugura el periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Lula lo dijo en el primer discurso, hemos llegado a un sistema que es absolutamente irrelevante para contener los conflictos mundiales. Entonces, el problema es que es fácil hacer la denuncia de la irrelevancia del sistema Naciones Unidas, pero lo más complejo es ver cómo se lo reemplaza. De hecho, además porque hay un componente que es extremadamente virulento en todo este proceso de descomposición del viejo orden, que es que Estados Unidos tiene que convivir con la idea de que ya no es más un hegemón global. Estados Unidos, que lo fue desde fines de la Segunda Guerra Mundial, que se fortaleció en ese rol después de la desintegración de la Unión Soviética, pero que fue perdiendo fuerza y ante el equilibrio que se estaba gestando.
Por otra parte, porque el sistema internacional como los sistemas políticos nacionales dependen fundamentalmente de una balanza en donde pones unas fuerzas a favor, otras en contra. Según sea eso, el sistema se mueve en una dirección o en otra. Estados Unidos pensó que no iba a haber nadie que pudiese acumular un peso suficiente del otro lado. Ahora que había desaparecido el comunismo, nunca hubo comunismo, no importa. Desapareció la Unión Soviética, no hay más rivales a la vista, pero perdieron de vista que otros nuevos actores estaban emergiendo y que eran muy importantes, actores nacionales y no nacionales. A ver, el Fondo de Inversiones Blackrock es un actor de primerísimo nivel en la escena internacional. Martín a nosotros, a mí por lo menos no me lo enseñaron cuando yo estudiaba relaciones internacionales. ¿Qué quiénes eran los actores de las relaciones internacionales? Estados Unidos, Unión Soviética, Francia, todos Estados nacionales.
Hoy en día no se puede hacer un análisis del sistema internacional, sus conflictos, sus contradicciones, sin introducir ahí a los fondos de inversión, por ejemplo, Black Rock o Vanguard. Imposible. No podés hacerlo sin incluir a Tesla, Elon Musk, Starlink y todo lo demás. ¿Podés hacerlo sin ver el papel, por ejemplo, que cumple Meta, que a través de Facebook es la mayor concentración de población del mundo? Es decir, ¿cuál es el país más poblado del mundo? Ahora es la India. El país más poblado del mundo es Facebook, que tiene 3,200 millones de usuarios. ¿Tendrá alguna influencia en el curso de los asuntos internacionales? Es evidente que sí. Y el narcotráfico, los cárteles de la droga, y los paraísos fiscales que se combinan con, o sea, que hoy en día tenemos un sistema muchísimo más complejo que el que había en la época en donde estaba el enfrentamiento, Estados Unidos como líder del mundo libre occidental, etcétera, y la Unión Soviética como los malos de la película. Esa bipolaridad desapareció.
Hubo la ficción del unipolarismo, pero de repente perdieron de vista esto y además la otra cosa, que fue el fenomenal crecimiento económico de China. A ver, China a principios de este siglo producía, creo que la cuarta parte o menos todavía de la energía eléctrica que producía Estados Unidos. Estoy diciendo de memoria. En el año 25, el año pasado, China produjo casi el doble. Más del doble de la energía eléctrica que produjo Estados Unidos. O sea, en un periodo de 25 años, un país que casi no tenía energía eléctrica en cantidad suficiente para lo más elemental, de repente produce una vez y media más que los Estados Unidos. Y el producto bruto de China medido en paridad de poder adquisitivo es muy superior al de Estados Unidos. Si lo medís en término de dólar, bueno, pero ahí entra a jugar la fluctuación, el tipo de cambio de dólar. Entonces uno se lleva la imagen de que la economía estadounidense es más grande todavía que la China, pero en todo caso medida, incluso midiéndola por este indicador que es muy falible, el del ingreso del dólar, en pocos años más China también va a ser bajo ese punto de vista un país, una economía más grande. Y no solamente más grande, una economía que no podían imaginar ellos que iba a tener esta gravitación global.
Porque cuando uno mira los países con los cuales China tiene relaciones económicas de primer nivel, sea en el terreno comercial, sea en el financiero, sea en el del papel de inversionista, los chinos tienen relaciones con más de 150 países, cosa que nunca logró hacer Estados Unidos. Por ejemplo, para Estados Unidos el África no existe, no existe. No, no existió. Nunca le prestaron la menor atención. África era, bueno, continente de los esclavos. Y ahí China ha hecho unos avances enormes. Pero en todo caso, más allá de eso, no vieron venir a China, subestimaron a la India y subestimaron la capacidad de recuperación de Rusia. Entonces, ¿cuál es la situación hoy? Estamos en un sistema en donde Estados Unidos........
