Diseñar para vivir: cuando las personas son el centro
Durante mucho tiempo, el interiorismo se centró en materiales, colores, muebles y tendencias. Sin embargo, antes de decidir cómo debe verse un espacio existe una pregunta más importante: ¿quién lo habitará?
Poner a esa persona en el centro convierte la casa en algo más que un espacio bonito: un lugar que refleja quiénes somos.
DEL ESPACIO BONITO AL ESPACIO VIVIDO
Un interior puede ser impecable y combinar colores, materiales y muebles con armonía. Pero si no responde a quienes lo habitan, algo esencial se ha perdido. Esa es la premisa del diseño antropológico, una mirada al interiorismo que coloca a las personas en el centro y busca comprender cómo viven.
Para la arquitecta e interiorista Mariangel Coghlan, con quien platicamos durante Expo Mueble Internacional 2026, se trata de cambiar el punto de partida.
En lugar de comenzar por una tendencia, un estilo o aquello que luce bien en una fotografía, se trata de conocer a quienes ocuparán el espacio: sus necesidades, gustos, hábitos, personalidad, recuerdos y expectativas.
“El diseño adquiere sentido cuando es habitado”, dijo en entrevista. “Una casa no debería diseñarse para impresionar, sino para acompañar la vida cotidiana de........
