No todo se vale: la trampa no es un derecho

Este texto responde a la estrategia discursiva del presidente Gustavo Petro, quien apeló a la pobreza de mujeres trabajadoras para justificar la ocupación de cargos públicos mediante títulos falsificados. Desde una voz situada, se confronta esa narrativa con argumentos empíricos y formativos, articulando una defensa ética desde el Feminismo Artesanal, la Interculturalidad Crítica, la Educación y la Neuroafirmación. El eje central es claro: la precariedad no justifica la corrupción, y la dignidad no se negocia.

Presidente: usted sabe perfectamente de qué le estoy hablando. No se haga el tonto. Usted es muy inteligente. Solo que le gusta hacerse el bruto a conveniencia. Lo que usted ha dicho no es un error de interpretación: es una estrategia. Y esa estrategia consiste en manipular el discurso de clase para........

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